Tu TFG compara dos tratamientos, dos programas o dos intervenciones y quieres decir cuál «merece la pena». Ahí es donde muchos trabajos de Farmacia, Enfermería, Economía de la Salud o Gestión Sanitaria se quedan a medias: comparan solo la eficacia («el tratamiento A cura más») o solo el coste («el tratamiento B es más barato»), sin juntar las dos cosas. La herramienta que las junta se llama evaluación económica, y su versión estrella —el análisis coste-efectividad— es perfectamente abordable en un TFG si entiendes su lógica. Esta guía la explica paso a paso.
Qué es una evaluación económica (y sus cuatro tipos)
Una evaluación económica compara dos o más alternativas atendiendo a la vez a sus costes y a sus consecuencias. La diferencia entre sus modalidades está en cómo se miden esas consecuencias:
| Tipo | Cómo mide el beneficio | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| Minimización de costes | Asume efectos equivalentes; solo compara costes | Cuando dos opciones tienen la misma eficacia demostrada |
| Coste-efectividad | En unidades clínicas naturales (mmHg bajados, casos evitados, años de vida ganados) | El caso más común y el más accesible para un TFG |
| Coste-utilidad | En años de vida ajustados por calidad (AVAC / QALY) | Cuando importa la calidad de vida y quieres comparar entre patologías |
| Coste-beneficio | Traduce el beneficio a unidades monetarias | Cuando necesitas expresarlo todo en euros; más exigente |
Para un TFG, el coste-efectividad es casi siempre la elección correcta: mide el beneficio en la unidad clínica que ya conoces de tu campo y no obliga a ponerle precio a la salud.
El corazón del método: el ratio incremental

El coste-efectividad no compara costes ni efectos por separado: los combina en el ratio de coste-efectividad incremental (conocido por sus siglas inglesas, ICER). La idea es sencilla: si la opción nueva es más cara y más eficaz que la habitual, ¿cuánto cuesta cada unidad adicional de salud que aporta?
Se calcula como la diferencia de costes entre las dos opciones dividida por la diferencia de efectos. El resultado se lee en unidades como «euros por caso evitado» o «euros por año de vida ganado». Ese número es lo que permite decidir: no si una opción es buena, sino si la salud extra que ofrece vale lo que cuesta frente a la alternativa.
La interpretación se apoya en un umbral de disposición a pagar: un valor de referencia por unidad de salud por debajo del cual una intervención se considera eficiente. En un TFG no tienes que fijar ese umbral tú: lo tomas de la literatura, lo declaras como referencia y discutes tu ICER frente a él, reconociendo que es un valor convencional y discutido.
Los cinco pasos de un análisis en un TFG
- Define la pregunta y las alternativas. Dos opciones claras y comparables (tratamiento nuevo frente a estándar, programa A frente a B) y la población concreta.
- Elige la perspectiva. ¿Cuentas solo los costes del sistema sanitario, o también los del paciente y la sociedad? La perspectiva cambia qué costes entran y debe declararse desde el principio.
- Identifica, mide y valora los costes. Recursos usados por cada opción (medicación, personal, pruebas, hospitalización), su cantidad y su precio, con la fuente y el año de cada dato.
- Mide los efectos. La unidad clínica de resultado, tomada de ensayos o revisiones ya publicadas —rara vez de datos propios en un TFG—. Aquí conviene apoyarse en la evidencia sintetizada siguiendo el procedimiento de revisión sistemática PRISMA.
- Calcula el ICER y analiza la incertidumbre. El ratio incremental y, sobre todo, un análisis de sensibilidad que muestre cómo cambia la conclusión al variar los supuestos peor conocidos (precios, efectos, umbral).
La incertidumbre no es un defecto: es el análisis
El error más común es dar un único ICER como si fuera una verdad exacta. No lo es: cada coste y cada efecto que introduces tiene un margen. Un buen TFG de evaluación económica dedica una sección al análisis de sensibilidad: repite el cálculo variando el precio del fármaco, la magnitud del efecto o el umbral de referencia, y muestra en qué rango de supuestos la conclusión se mantiene. Si tu intervención sigue siendo eficiente aunque el precio suba un 20 %, tu conclusión es robusta; si un pequeño cambio la invierte, has encontrado el punto crítico. Esa transparencia es exactamente lo que un tribunal valora, y la misma lógica que aplican los buenos trabajos con datos, sean del tipo que sean.
De dónde salen los datos
Un TFG de evaluación económica casi nunca genera datos clínicos propios: los toma de fuentes publicadas y los combina. Los efectos, de ensayos y revisiones; los costes, de tarifas oficiales, nomenclátores de medicamentos y datos de utilización de recursos, y también de las estadísticas sanitarias públicas cuya mecánica de uso está en la guía de datos secundarios para el TFG. La regla de higiene es la de siempre: cada coste y cada efecto, con su fuente, su año y su unidad, para que el análisis sea reproducible.
Estructura recomendada
- Introducción: el problema de salud, las dos alternativas y por qué importa compararlas.
- Marco: qué es la evaluación económica, el tipo elegido y sus conceptos (ICER, umbral, perspectiva); su construcción sigue la lógica de cómo hacer un marco teórico paso a paso.
- Metodología: alternativas, perspectiva, horizonte temporal, identificación de costes y efectos, fuentes y método de cálculo.
- Resultados: costes, efectos, ICER y el análisis de sensibilidad.
- Discusión y conclusiones: interpretación frente al umbral, limitaciones (calidad de las fuentes, supuestos) y recomendaciones.
Este esquema encaja de forma natural con un TFG de Farmacia orientado a lo asistencial —una alternativa más a las que describe la guía de estructura del TFG de Farmacia—, pero también con Enfermería, Economía o Gestión Sanitaria.
Conviene también decidir el horizonte temporal del análisis y declararlo. Comparar dos tratamientos durante seis semanas puede dar una respuesta muy distinta a compararlos durante cinco años, porque los costes y los efectos se despliegan en el tiempo: un tratamiento caro que previene recaídas costosas puede parecer ineficiente a corto plazo y muy eficiente a largo. Cuando el horizonte supera el año, la evaluación económica descuenta costes y efectos futuros para expresarlos en valor presente, un ajuste que en un TFG basta con mencionar y aplicar de forma sencilla, declarando la tasa usada. Elegir un horizonte demasiado corto es una de las formas más comunes de sesgar sin querer la conclusión a favor de la opción barata.
Errores que se repiten
- Comparar solo costes o solo efectos. Sin juntar ambos no hay evaluación económica; hay media foto.
- No declarar la perspectiva. Los costes que cuentas dependen de si miras al sistema, al paciente o a la sociedad.
- Dar un ICER sin análisis de sensibilidad. Un número solo, sin su rango, oculta toda la incertidumbre.
- Fijar el umbral a ojo. Tómalo de la literatura, decláralo como referencia convencional y no lo presentes como una ley.
- Costes sin fuente ni año. Los precios cambian; un coste sin fecha no es reproducible.
- Confundir eficiencia con «lo más barato». Lo eficiente puede ser lo más caro si la salud extra que aporta lo justifica.
Del cálculo al documento terminado
Reunir costes y efectos y calcular el ICER es la parte técnica. El atasco llega al redactar una metodología que declare perspectiva, fuentes y supuestos, y una discusión que interprete el ratio frente al umbral sin esconder la incertidumbre.
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Preguntas frecuentes
¿Necesito datos clínicos propios para una evaluación económica?
No: la mayoría de los TFG toman los efectos de ensayos y revisiones ya publicadas y los combinan con costes de fuentes oficiales. Lo que aportas es el análisis y la síntesis, no el ensayo clínico.
¿Qué diferencia hay entre coste-efectividad y coste-utilidad?
El coste-efectividad mide el beneficio en unidades clínicas naturales (casos evitados, años de vida ganados); el coste-utilidad lo mide en años de vida ajustados por calidad (AVAC o QALY), lo que permite comparar intervenciones de patologías distintas. Para un TFG, el coste-efectividad suele ser más accesible.
¿Qué es el ICER en una frase?
Es cuánto cuesta cada unidad adicional de salud que aporta la opción nueva frente a la habitual: la diferencia de costes dividida por la diferencia de efectos.
¿De dónde saco el umbral de disposición a pagar?
De la literatura de tu país o ámbito, donde se manejan valores de referencia convencionales. Decláralo como referencia discutida, no como un límite oficial e indiscutible.
¿Puedo hacer este TFG sin saber mucha estadística?
El cálculo básico del ICER es aritmética; la parte exigente es el análisis de sensibilidad, que puede ir de lo simple (variar un parámetro cada vez) a lo avanzado (análisis probabilístico). Ajusta la complejidad a tu formación y decláralo.
¿Sirve para comparar programas no sanitarios?
La lógica coste-efectividad se aplica a educación, medio ambiente o políticas sociales, midiendo el efecto en la unidad relevante de cada campo. Fuera de la salud es más habitual el análisis coste-beneficio, que expresa los efectos en dinero.
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