Scoping Review vs Revisión Narrativa: Cuándo Usar Cada Una (Guía 2026)
«¿Qué tipo de revisión debo hacer en mi TFM?» Es una de las preguntas más frecuentes en tutorías de máster, y también una de las más mal respondidas. Cuando un tribunal de defensa pregunta por qué se eligió una scoping review en lugar de una revisión sistemática o de una revisión narrativa, la respuesta «porque abarca más bibliografía» no es suficiente. La elección del diseño de revisión es una decisión metodológica con consecuencias directas sobre las preguntas que pueden responderse, los criterios de inclusión que se aplican y el nivel de confianza que los resultados alcanzan. En 2026, con la proliferación de síntesis de evidencia en bases de datos como Epistemonikos o la Cochrane Library, dominar la distinción entre la scoping review, la revisión narrativa y la revisión sistemática se ha vuelto indispensable para cualquier investigador en formación.
Este artículo desglosa las diferencias conceptuales y prácticas entre los tres tipos, describe el protocolo de Arksey y O’Malley (2005) —marco de referencia para las scoping reviews— y ofrece criterios explícitos para que el investigador tome la decisión correcta en función de su pregunta, sus recursos y el nivel de madurez del campo.
Definiciones fundamentales de los tres tipos
Revisión narrativa o revisión de literatura tradicional
La revisión narrativa es la forma más antigua y menos codificada de síntesis de literatura. Su objetivo es ofrecer una visión general de un tema recurriendo a fuentes seleccionadas por el propio autor, sin un protocolo de búsqueda exhaustiva ni criterios de inclusión/exclusión explícitos. La selección de estudios puede estar guiada por la reputación del autor, la accesibilidad del texto o la coherencia con la posición teórica del revisor. Precisamente por eso, las revisiones narrativas son susceptibles de sesgo de confirmación: el investigador tiende a incluir los trabajos que apoyan su argumento y a excluir los que lo contradicen.
Esto no significa que las revisiones narrativas carezcan de valor académico. Son apropiadas para introducir un tema en el marco teórico de una tesis, para contextualizar históricamente un campo, o para identificar debates conceptuales que no se prestan a síntesis cuantitativa. En este sentido, una herramienta muy útil para estructurar visualmente el marco teórico previo a la revisión narrativa es el mapa conceptual: la guía sobre cómo hacer un mapa conceptual para el marco teórico explica paso a paso cómo organizar las relaciones entre conceptos antes de redactar. El problema surge cuando se las presenta como si fueran revisiones sistemáticas o se las usa para extraer conclusiones sobre la efectividad de intervenciones. El blog Metodologías de la Investigación ofrece una perspectiva introductoria clara sobre las diferencias entre los tipos de evidencia que cada diseño puede generar.
Revisión sistemática
La revisión sistemática —cuyo estándar de reporte es la declaración PRISMA 2020 (Page et al., 2021)— es un tipo de investigación secundaria que trata los estudios primarios como sus «datos». Caracterizada por la transparencia y la replicabilidad, exige: (a) una pregunta de investigación estructurada (habitualmente en formato PICO: Población, Intervención, Comparación, Outcome); (b) un protocolo de búsqueda registrado en PROSPERO u otro repositorio; (c) una estrategia de búsqueda exhaustiva en múltiples bases de datos con operadores booleanos documentados; (d) un proceso de cribado en dos fases (título/resumen + texto completo) con mínimo dos revisores; (e) evaluación de la calidad metodológica de los estudios incluidos mediante herramientas como CASP, ROB-2 o GRADE; y (f) síntesis narrativa o cuantitativa (metaanálisis) de los resultados.
Este rigor hace que las revisiones sistemáticas sean el estándar de referencia para fundamentar guías de práctica clínica, políticas educativas o normativas regulatorias, pero también las convierte en proyectos de muy larga duración —entre seis meses y dos años— que habitualmente requieren un equipo de investigación. Su encaje en un TFG individual es posible (especialmente en grados de Enfermería, Fisioterapia y otras ciencias de la salud), pero exige una acotación muy estrecha de la pregunta PICO y un corpus de estudios manejable. Para profundizar en el proceso paso a paso, la guía sobre cómo hacer un TFG de revisión sistemática con PRISMA 2020 ofrece el flujo de trabajo completo.
Scoping review
La scoping review (revisión de alcance o mapeo de literatura) fue formalizada por Arksey y O’Malley en su artículo seminal de 2005, posteriormente ampliado por Levac et al. (2010) y el Instituto Joanna Briggs (Peters et al., 2020). Su propósito no es sintetizar la efectividad de intervenciones, sino mapear el volumen, alcance y naturaleza de la evidencia disponible en un campo, identificar lagunas de conocimiento, y clarificar conceptos o definiciones aún en disputa. A diferencia de la revisión sistemática, la scoping review habitualmente no excluye estudios por su calidad metodológica: incluye todo el espectro de diseños de investigación —cuantitativos, cualitativos, mixtos, revisiones, documentos de política— precisamente porque su interés es cartografiar la heterogeneidad del campo, no cuantificar el tamaño del efecto de una intervención.
Tabla comparativa: scoping review vs sistemática vs narrativa
| Dimensión | Revisión narrativa | Scoping review | Revisión sistemática |
|---|---|---|---|
| Pregunta de investigación | Abierta y amplia | Amplia; puede incluir múltiples conceptos | Muy específica; PICO o SPIDER |
| Protocolo prospectivo | No | Recomendado (OSF, PROSPERO) | Obligatorio (PROSPERO) |
| Búsqueda bibliográfica | Discrecional; no documentada | Exhaustiva; múltiples bases de datos | Exhaustiva + literatura gris |
| Evaluación de calidad | No | No (generalmente) | Sí; herramientas formales |
| Cribado doble | No | Recomendado | Obligatorio |
| Síntesis de resultados | Cualitativa, narrativa | Descriptiva/cartográfica | Narrativa y/o metaanálisis |
| Conclusiones sobre efectividad | No válidas | No válidas | Sí |
| Estándar de reporte | No definido | PRISMA-ScR (Tricco et al., 2018) | PRISMA 2020 |
| Duración estimada (TFM individual) | 2-4 semanas | 8-16 semanas | 12-24 semanas |

El protocolo de Arksey y O’Malley: las cinco etapas de la scoping review
El marco metodológico de Arksey y O’Malley (2005), publicado en International Journal of Social Research Methodology, sigue siendo el punto de partida canónico para las scoping reviews, aunque ha sido actualizado y refinado por el Instituto Joanna Briggs (Peters et al., 2020). Las cinco etapas son:
- Identificación de la pregunta de investigación: a diferencia de la revisión sistemática, la pregunta puede ser amplia y multidimensional. Ejemplo: «¿Qué tipos de intervenciones digitales se han evaluado para mejorar la adherencia terapéutica en enfermedades crónicas, en qué poblaciones, y mediante qué diseños de investigación?»
- Identificación de los estudios relevantes: búsqueda exhaustiva en múltiples bases de datos (PubMed, Scopus, Web of Science, PsycINFO, ERIC según la disciplina) complementada con búsqueda manual de referencias y literatura gris. Los términos de búsqueda se documentan con precisión.
- Selección de estudios: aplicación de criterios de inclusión/exclusión basados en el tipo de fuente, la población, el contexto y el marco temporal. Se recomienda cribado en dos fases por dos revisores con resolución de discrepancias por consenso o tercer árbitro.
- Extracción de datos (charting the data): se elabora un formulario de extracción que recoge las características clave de cada estudio: autor, año, país, tipo de diseño, objetivo, población, principales resultados. Arksey y O’Malley denominan a este paso charting para distinguirlo de la extracción sistemática de datos orientada a metaanálisis.
- Síntesis, resumen y presentación de resultados: los datos extraídos se agrupan temática o conceptualmente y se presentan en tablas de características de los estudios, mapas de distribución geográfica y temporal, y síntesis narrativa de los temas emergentes. La síntesis no produce estimaciones de efecto; produce una cartografía del campo.
Una sexta etapa opcional —la consulta con expertos o partes interesadas— fue propuesta por los propios autores y es especialmente pertinente en investigaciones sobre políticas de salud o educativas. El análisis del uso del metaanálisis como metodología de investigación en educación (Aula Magna 2.0) ilustra cómo las síntesis de mayor complejidad complementan o suceden a las scoping reviews una vez cartografiado el campo.
Cuándo elegir una scoping review
La scoping review es el diseño apropiado cuando se dan una o varias de las siguientes condiciones:
- El campo es emergente o interdisciplinar y no existe aún un consenso conceptual sobre los términos clave.
- Se busca mapear la heterogeneidad de los diseños metodológicos empleados en un área, no sintetizar la efectividad de una intervención concreta.
- La pregunta de investigación incluye múltiples conceptos o dimensiones que una revisión sistemática convencional no puede abarcar sin fragmentarse en múltiples sub-revisiones.
- El investigador quiere identificar lagunas de conocimiento para justificar la realización de una futura revisión sistemática o un estudio primario.
- El corpus de literatura es heterogéneo en cuanto a diseños (cuantitativos, cualitativos, mixtos, documentos de política) y la evaluación formal de calidad no es pertinente para el objetivo del estudio.
Ejemplos de preguntas adecuadas para una scoping review: «¿Qué métodos se han utilizado para evaluar la competencia digital docente en Educación Primaria en Europa entre 2015 y 2025?»; «¿Qué intervenciones de salud mental se han implementado en contextos universitarios y en qué países?».
Cuándo elegir una revisión narrativa
La revisión narrativa sigue siendo el formato más apropiado para ciertos objetivos académicos legítimos: desarrollar el marco teórico de una tesis cuantitativa, introducir un debate conceptual o filosófico, o contextualizar históricamente un campo disciplinar. No pretende ser una síntesis exhaustiva de la evidencia empírica, sino una selección razonada de trabajos clave que fundamentan la posición teórica del investigador. Antes de emprender la revisión narrativa, conviene organizar los conceptos clave mediante un mapa conceptual: ver la guía sobre cómo construir el mapa conceptual del marco teórico para no perder el hilo argumentativo durante la redacción.
La revisión narrativa también es el formato adecuado cuando los trabajos relevantes en un campo son escasos y heterogéneos hasta el punto de que ningún protocolo de inclusión formal permitiría constituir un corpus analizable. En humanidades y algunas ramas de las ciencias sociales, la revisión narrativa —bien justificada— sigue siendo el estándar metodológico dominante.
Cuándo elegir una revisión sistemática
La revisión sistemática es el diseño correcto cuando la pregunta de investigación versa sobre la efectividad, la prevalencia o la experiencia vivida en relación con un fenómeno específico, y existe un cuerpo de estudios primarios suficientemente homogéneo para ser sintetizado. El diseño PICO o SPIDER garantiza que la pregunta sea lo bastante estrecha como para que la búsqueda sea manejable.
En el contexto de TFG y TFM españoles, la revisión sistemática es particularmente habitual en Ciencias de la Salud (Enfermería, Fisioterapia, Nutrición, Medicina), donde los tribunales la reconocen y valoran, y donde la formación metodológica incluye habitualmente el uso de PRISMA y la evaluación de calidad CASP o similares. Puedes consultar el estándar de reporte en la guía completa sobre revisión sistemática PRISMA 2020 en español.
Cómo justificar la elección ante el tribunal
Independientemente del tipo elegido, el investigador debe justificar su decisión en el capítulo de metodología con al menos tres argumentos articulados:
- Naturaleza de la pregunta de investigación: explicar si la pregunta es amplia y exploratoria (favorece scoping o narrativa), específica y confirmatoria (favorece sistemática), o contextual e interpretativa (favorece narrativa).
- Estado de madurez del campo: señalar si la literatura es naciente y heterogénea (scoping), consolidada con estudios comparables (sistemática), o dispersa y dominantemente teórica (narrativa).
- Recursos disponibles: el número de revisores, el tiempo disponible y el acceso a bases de datos condicionan la viabilidad de una revisión sistemática completa; esto debe reconocerse con honestidad académica.
Para ver cómo este razonamiento se integra en la justificación metodológica global del trabajo, la guía sobre metodología del TFG: cuantitativa, cualitativa y mixta ofrece el marco más completo disponible en español.
El repositorio metodológico de Aula Magna 2.0 sobre investigación cualitativa ofrece perspectivas complementarias sobre los debates de validez que afectan a los distintos tipos de revisión. El artículo de Levac, Colquhoun y O’Brien (2010) en Implementation Science amplía el marco de Arksey y O’Malley con recomendaciones operativas que todo investigador que emprenda una scoping review debería consultar.
Errores frecuentes al presentar revisiones de literatura
- Llamar «revisión sistemática» a lo que es una revisión narrativa: el tribunal de defensa conoce la diferencia y la denominación incorrecta penaliza la calificación metodológica.
- Hacer una scoping review sin documentar la estrategia de búsqueda: si no se incluye la cadena de búsqueda exacta en los anexos, la revisión pierde su ventaja metodológica sobre la narrativa.
- Evaluar la efectividad de intervenciones con una scoping review: las conclusiones sobre qué funciona y qué no requieren evaluación formal de calidad metodológica; sin ella, las inferencias causales son inválidas.
- Omitir el diagrama de flujo PRISMA-ScR: incluso en revisiones de alcance, el diagrama de flujo que documenta los registros identificados, los descartados en cada fase y los incluidos es un elemento metodológico esencial.
En relación con los recursos de búsqueda, los capítulos sobre identificación de estudios relevantes en la guía de investigación cualitativa con ejemplos para TFG ofrecen una perspectiva complementaria sobre cómo documentar las fuentes en revisiones de base cualitativa.
Preguntas frecuentes
¿La scoping review necesita registrarse en PROSPERO?
PROSPERO es el registro internacional de revisiones sistemáticas gestionado por el Centro de Revisiones y Difusión de la Universidad de York y actualmente no acepta el registro de scoping reviews. El Open Science Framework (OSF) es la plataforma más utilizada para registrar protocolos de scoping reviews prospectivamente. Aunque el registro no es obligatorio para un TFM, realizarlo antes de comenzar el análisis añade credibilidad metodológica al trabajo.
¿Cuál es el estándar de reporte específico para scoping reviews?
PRISMA-ScR (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses — Scoping Reviews Extension), publicado por Tricco et al. en JAMA en 2018. Consta de 20 ítems esenciales y 2 opcionales adaptados a las particularidades del mapeo de literatura. La lista de verificación está disponible de forma abierta en el sitio web de PRISMA.
¿Puede una scoping review incluir literatura gris?
Sí, y es una de sus ventajas sobre la revisión sistemática convencional. Precisamente porque la scoping review no evalúa la calidad metodológica de las fuentes, puede incluir informes gubernamentales, tesis doctorales, documentos de política, actas de congresos y otros materiales que habitualmente quedan fuera del corpus de las revisiones sistemáticas de alta exigencia metodológica.
¿Una scoping review puede ser un TFG individual?
Sí, en grado, siempre que la pregunta esté bien acotada y el corpus sea manejable para un investigador individual. Se recomienda limitar el período de búsqueda, restringir el número de bases de datos a dos o tres y acordar el proceso de cribado con el tutor en lugar de con un segundo revisor externo. Para TFM, la scoping review es un formato muy habitual y bien valorado en ciencias de la salud, educación y ciencias sociales.
¿Qué bases de datos debo buscar para una scoping review en ciencias sociales?
Las bases de datos mínimas para ciencias sociales son Scopus, Web of Science y ERIC. Para educación se añade PsycINFO o PsycArticles; para trabajo social y políticas públicas, Social Sciences Abstracts y Dialnet (especialmente para literatura en español). La búsqueda en Google Scholar con la estrategia de los primeros 200 resultados es una práctica habitual para capturar literatura gris y publicaciones en español no indexadas en las grandes bases.

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