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Un archivo no se organiza por temas, se organiza por procedencia: los documentos se agrupan según el organismo que los generó y la función que cumplían. Esa jerarquía —fondo, sección, serie, unidad documental— no es burocracia: es información histórica.
Antes de abrir un documento, lee su descripción y averigua tres cosas:
- Quién produjo la serie y para qué. Un expediente de censura, un padrón municipal y un protocolo notarial responden a lógicas administrativas distintas y por tanto callan cosas distintas.
- Qué falta. Las lagunas —años perdidos, series incompletas, fondos destruidos— no son un obstáculo: son un hallazgo que debes declarar y, con frecuencia, explicar.
- Qué volumen tiene. Una serie de trescientas unidades no se vacía en un TFG. Necesitarás un criterio de muestreo documental explícito, y decirlo en la metodología te evitará la pregunta.
Paso 4. Acota con un criterio que puedas defender
«He mirado lo que me ha dado tiempo» no es un criterio. Estos sí lo son, y basta con elegir uno y sostenerlo:
- Cronológico. Un tramo de años justificado por un hecho, no por comodidad.
- Territorial. Una localidad, un partido judicial, una diócesis.
- Por serie documental. Toda una serie completa, con sus límites, en lugar de espigar de varias.
- Por tipología. Solo un tipo de documento, analizado sistemáticamente.
El criterio va escrito en la metodología, con el número de unidades consultadas y las signaturas. Eso convierte tu trabajo en algo verificable, que es exactamente lo que separa la historia de la opinión.
Paso 5. Prepárate para la letra
Si tu documentación es anterior al siglo XIX, vas a encontrarte con escritura que no se lee de corrido, abreviaturas propias de cada época y oficio, y sistemas de fechas y unidades que no son los actuales. Tres decisiones prácticas:
- Comprueba la legibilidad antes de comprometerte. Abre tres o cuatro imágenes de tu serie y mira si puedes con ellas. Si no puedes, cambia de serie ahora, no en mayo.
- Aprovecha las herramientas de transcripción automática. PARES incorpora reconocimiento de escritura manuscrita. Es una ayuda de lectura, no una transcripción definitiva: revisa siempre contra la imagen antes de citar una palabra.
- Transcribe con criterio y decláralo. Di si respetas la grafía original o la regularizas, cómo resuelves abreviaturas y cómo marcas lo ilegible. Cualquier criterio consistente es válido; cambiarlo a mitad de trabajo, no.
Paso 6. Cita el documento para que otro pueda encontrarlo
Una referencia archivística no se parece a una referencia bibliográfica. Su función es de coordenadas: debe permitir a otra persona pedir exactamente el mismo documento en el mismo mostrador. Necesita, en este orden:
- El archivo, con su nombre completo la primera vez y su sigla después.
- El fondo o sección al que pertenece.
- La serie, si la descripción la identifica.
- La signatura completa, tal y como aparece en el catálogo. Es el dato imprescindible.
- La identificación interna: número de folio o de imagen, y recto o vuelto cuando proceda.
- La fecha del documento y, si lo consultaste en línea, la fecha de consulta.
Mantén una tabla desde el primer día con una fila por documento consultado, incluidos los que no te sirvieron. Reconstruir signaturas al final, con doscientas fotografías sin ordenar, es una de las peores noches del TFG. Y si tu normativa te obliga a encajar todo esto en APA, aplica la misma lógica que ya usas al citar leyes y documentos oficiales: prima que la referencia localice la fuente.
Paso 7. Escribe cruzando fuentes, no resumiendo documentos
El fallo más común en el capítulo de análisis es la paráfrasis: contar lo que dice cada documento, uno detrás de otro. Eso es un inventario, no una investigación.
Lo que se espera es que interrogues la fuente: quién la escribió, para quién, con qué intención, qué omite y en qué contradice o confirma a otra. La unidad de tu texto es el argumento, no el legajo. Un párrafo bien construido puede apoyarse en tres documentos distintos y en una referencia historiográfica que los contextualice.
Si tu trabajo combina archivo con análisis de imágenes, objetos o edificios, conviene ver además cómo se estructura un TFG de Historia del Arte con análisis de obra, porque el aparato metodológico se solapa parcialmente. Y para el marco general de un trabajo de esta rama, ayuda repasar la estructura de un TFG de Humanidades.
Un cronograma que funciona
| Momento | Qué haces |
|---|---|
| Semanas 1–2 | Buscar fondos en PARES y en el Censo-Guía. Acotar el tema a lo accesible. |
| Semanas 3–4 | Prueba de legibilidad y de volumen. Fijar el criterio de acotación. |
| Semanas 5–10 | Vaciado documental con tabla de signaturas desde el primer día. |
| Semanas 8–12 | Lectura historiográfica en paralelo, ya sabiendo qué dicen tus fuentes. |
| Semanas 12–18 | Redacción por argumentos, no por documentos. |
| Últimas 2 semanas | Revisión de signaturas una a una contra la tabla. |
Si tienes que desplazarte a un archivo presencial, añade un margen: horarios reducidos, cierres estivales y límites diarios de unidades servidas son la norma, no la excepción.
Del legajo al capítulo redactado
Cuando tienes doscientas fotografías, una tabla de signaturas y las ideas claras, queda el trabajo que más cuesta: convertir todo eso en capítulos que argumenten, con la historiografía integrada y sin que se note la costura entre el documento y el análisis.
Escribe tu TFG con Tesify y monta esos capítulos con tus transcripciones y tus referencias delante. La interpretación es tuya; la redacción deja de ser el cuello de botella.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer un TFG de Historia sin ir a ningún archivo?
Sí. Un estado de la cuestión historiográfico o un trabajo con fuentes editadas son opciones plenamente válidas. Y con la documentación digitalizada disponible en PARES, muchos trabajos con fuentes primarias se hacen hoy sin desplazamiento.
¿Qué diferencia hay entre PARES y el Censo-Guía?
PARES da acceso a documentos y a sus descripciones, con buena parte digitalizada. El Censo-Guía es un directorio de archivos: te dice qué archivos existen y qué custodian, pero no te sirve el documento. Se usan juntos.
¿Cuántos documentos necesito para un TFG?
No hay número. Importa que el criterio de selección esté justificado y que el conjunto permita responder a tu pregunta. Una serie corta trabajada a fondo vale más que doscientas unidades ojeadas.
¿Cómo cito un documento que he consultado digitalizado?
Igual que el original —archivo, fondo, serie, signatura, folio— añadiendo que la consulta fue en línea y la fecha. La signatura no cambia por estar digitalizado: es la misma unidad documental.
¿Puedo fotografiar los documentos en la sala de consulta?
Depende del archivo y del estado de conservación de la unidad. Muchos lo permiten sin flash y para uso de investigación, otros lo restringen o lo tarifan. Pregúntalo antes de planificar tu viaje, porque cambia por completo cuántas unidades puedes aprovechar por jornada.
¿Qué hago si mi serie documental tiene lagunas importantes?
Declararlas y explicarlas. Una serie incompleta suele decir algo: incendios, traslados, expurgos o, sencillamente, que la administración dejó de producir ese documento. Esa explicación es contenido histórico de pleno derecho.
¿Necesito paleografía para cualquier TFG de archivo?
No. La documentación de los siglos XIX y XX es mecanografiada o de lectura accesible en gran parte. La paleografía se vuelve imprescindible según retrocedes, y por eso conviene hacer la prueba de legibilidad antes de comprometerte con una serie.
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