Estás delante del borrador de un TFG o de una tesis, miras una frase que suena casi bien y te quedas bloqueado en una duda muy concreta, si aquí va que, quien, el que o cuyo. El problema no suele ser que no sepas gramática, sino que que se usa tanto en español que sus matices pasan desapercibidos justo cuando más importa escribir con precisión académica.
La buena noticia es que, en la gramática descriptiva del español, que ocupa un lugar central entre los relativos simples reconocidos por la RAE, junto con quien y cuanto. Esa centralidad explica por qué aparece como la pieza más productiva en la oración de relativo y por qué, en textos formales, dominarlo bien cambia la claridad del párrafo y la lectura del tribunal.
Índice
- Por qué el pronombre que confunde a casi todos los estudiantes
- Qué es exactamente el pronombre relativo que
- Las funciones sintácticas que que puede desempeñar
- Diferencias entre que, quien, el que y cuyo
- Comas, omisiones y otras reglas de puntuación
- Cuándo que deja de ser relativo y se convierte en nexo
- Errores frecuentes en redacciones de TFG y TFM
- Ejercicios prácticos con soluciones explicadas
Por qué el pronombre que confunde a casi todos los estudiantes
El tropiezo suele empezar con una frase aparentemente simple. Un estudiante escribe algo como “La metodología que se aplicó permitió analizar los datos”, y el tutor devuelve una nota breve, “revisa el relativo”. El comentario parece pequeño, pero deja una sensación incómoda, porque que está ahí, parece correcto, y aun así algo no termina de encajar.
Cuando una palabra conocida empieza a parecer extraña
La razón es bastante humana. Que es una de las formas más habituales del español, y por eso mismo se vuelve casi invisible. La usas para unir ideas, para introducir explicaciones, para completar verbos, y no siempre paras a preguntarte qué papel sintáctico está cumpliendo en cada caso.
En español culto hablado en Santiago de Chile, los estudios gramaticales documentan seis relativos en la variedad culta, que, quien, cual, cuyo, cuanto y, en ocasiones, donde, y señalan explícitamente que que es el más frecuente. Ese reparto confirma algo que los manuales de redacción académica ya intuían, que funciona como la pieza más productiva del sistema relativo y por eso aparece en casi todas las páginas de una tesis bien escrita. Puedes verlo también en la clasificación general de la RAE sobre relativos simples y complejos en su entrada sobre el pronombre relativo.
Regla práctica: si una frase te suena dudosa, no preguntes primero “¿lleva que?”. Pregunta antes “¿qué hace ese que dentro de la oración?”.
Lo que vas a poder diagnosticar
Al final de esta guía, deberías poder mirar una oración y decidir tres cosas con calma. Primero, si que es realmente un pronombre relativo o si solo está introduciendo otra estructura. Segundo, si conviene mantener que o subir a quien, el que o cuyo por claridad o por registro. Tercero, si necesitas coma, preposición o una reescritura completa para que el texto no genere ambigüedad.
Ese cambio de enfoque es importante en escritura académica. No se trata de memorizar listas, sino de leer tu propio texto como lo leería alguien que no conoce tu intención, que es exactamente el tipo de lectura que te evita correcciones tardías en el TFG.
Qué es exactamente el pronombre relativo que
La RAE distingue entre relativos simples y relativos complejos, y sitúa que entre los simples, junto con quien y cuanto. Eso ya te da una pista clara, porque que no es una palabra comodín sin análisis, sino una forma gramatical con una función precisa dentro de la oración subordinada.

Un puente entre dos piezas del enunciado
La manera más útil de entenderlo es verlo como un puente gramatical. Une un antecedente, que ya está mencionado o implícito, con una oración que añade información sobre él. En vez de repetir el sustantivo, que enlaza las dos piezas y mantiene el discurso fluido.
Un ejemplo de estilo académico muy reconocible sería: “El análisis que se presenta en este capítulo organiza los resultados por categorías”. Aquí, que conecta análisis con la información extra sobre ese análisis, sin necesidad de repetir la palabra. Esa economía de repetición es una de las razones por las que que es tan frecuente en textos formales.
Rasgos esenciales que no conviene mezclar
Que es invariable, no cambia de género ni de número. Sirve para personas, cosas, animales o ideas, y también puede aparecer junto a una preposición cuando la estructura lo exige. Esa versatilidad explica por qué suele ser la primera opción, aunque no siempre sea la más clara.
La idea clave es esta, que no “significa” por sí solo. Su valor depende de la función que cumple dentro de la relativa y del antecedente al que remite. En un texto académico, esa precisión evita frases hinchadas y ayuda a que la lectura sea más directa.
Las funciones sintácticas que que puede desempeñar
La forma más útil de enseñar que no es por listas de definiciones, sino por funciones. Dentro de la relativa, que puede cumplir el mismo papel que desempeñaría el sustantivo al que sustituye, y eso cambia por completo el análisis sintáctico. Si entiendes ese principio, dejas de adivinar y empiezas a diagnosticar.
Idea memorística: que hace dentro de la relativa exactamente lo mismo que haría el sintagma original.
Sujeto, complemento directo y otros papeles
En “La muestra que confirma la hipótesis fue descartada”, que funciona como sujeto de “confirma”. Si desarrollas la frase, la equivalencia se ve mejor, “la muestra confirma la hipótesis”. En cambio, en “El argumento que defendió la autora resultó convincente”, que actúa como complemento directo, porque la versión sin relativo sería “la autora defendió el argumento”.
También puede aparecer como complemento de régimen o como parte de estructuras con preposición. Por ejemplo, “El enfoque en que se basa el estudio” muestra una relación preposicional, donde la forma más formal y clara puede ser “el enfoque en el que se basa el estudio”. Ahí es donde muchos estudiantes dudan, porque ven que y piensan que basta, pero la preposición marca el tipo de relación real.
Por qué la función importa tanto en la redacción académica
En un TFG, no basta con que la frase sea gramatical. Tiene que ser inequívoca. Si escribes “Los datos que se presentan en la tabla muestran la tendencia”, la oración es fácil de seguir. Si, en cambio, acumulas varias relativas encadenadas, la referencia puede volverse opaca y el lector pierde el hilo.
La distinción entre relativas especificativas y explicativas también nace de aquí. Las primeras restringen el antecedente, mientras que las segundas añaden información extra. La coma no es un adorno, cambia el alcance de la idea y, a veces, el sentido completo.
Para repasar la estructura de estas oraciones en contexto académico, te puede servir la guía de sintaxis de la oración. Si separas función y puntuación, la corrección mejora mucho más rápido.
Diferencias entre que, quien, el que y cuyo
Aquí está la duda que más aparece en tutorías. Que es el más versátil, pero no siempre es el más preciso. Cuando el antecedente es una persona, cuando hay preposición o cuando la posesión forma parte de la idea, otras opciones ganan claridad.
Cómo decidir sin atascarte
| Pronombre | Antecedente típico | Admite preposición | Registro recomendado | Ejemplo |
|---|---|---|---|---|
| que | Personas, cosas, ideas, animales | Sí, en contextos concretos | General y muy frecuente | El estudio que revisé hoy. |
| quien | Personas | Sí, con uso más restringido | Más formal, sobre todo en explicativas | La directora, quien supervisó el proyecto, pidió cambios. |
| el que | Personas o cosas | Sí | Útil cuando hay ambigüedad o tras preposición | El apartado del que hablas. |
| cuyo | Posesión | No en el uso habitual de esta función | Formal y muy preciso | El autor cuyo trabajo citamos. |
Qué elegir en una tesis o un TFG
En español de España, la evidencia didáctica y gramatical coincide en que que es el relativo más frecuente y versátil, mientras que quien/quienes y las formas con artículo se reservan para contextos más restrictivos. Eso no significa que debas evitar que, sino aprender a no forzarlo cuando el texto necesita más precisión.
Quien suele funcionar mejor con personas y en registros cuidados, sobre todo si la relativa va entre comas o si hay una preposición delante. El que, la que, los que y las que ayudan cuando la relación sería ambigua con un simple que. Cuyo resuelve la posesión sin repetir el sustantivo, algo muy útil en redacción académica cuando quieres sonar natural y a la vez exacto.
Pista rápida: si puedes reformular la idea con “de quien” o “de lo cual”, probablemente estás cerca de una estructura con cuyo o con una forma más precisa que que.
Para ver más ejemplos de elección contextual en sintagmas y estructuras adjetivas, puedes consultar los sintagmas adjetivales ejemplos. La comparación práctica suele aclarar más que una regla suelta.
Comas, omisiones y otras reglas de puntuación
La coma cambia el alcance de la relativa. Cuando la oración es especificativa, la información restringe al antecedente y no lleva coma. Cuando es explicativa, añade una aclaración no esencial y sí va entre comas. Esa diferencia puede parecer mínima, pero en la revisión académica es una de las primeras cosas que se detectan.
Lo que cambia cuando añades coma
“Los estudiantes que entregaron el borrador recibieron comentarios” no significa lo mismo que “Los estudiantes, que entregaron el borrador, recibieron comentarios”. En la primera, solo hablas de un grupo concreto. En la segunda, das por hecho que todos entregaron el borrador y añades ese dato como información suplementaria.
Esa distinción importa porque una mala coma puede alterar la interpretación del párrafo. En redacción de TFG, conviene elegir la versión que deje menos margen a la duda, especialmente en metodología, resultados y definiciones.
Cuándo conviene mantener el relativo explícito
En escritura académica, aunque en el habla a veces se omita el relativo o se simplifique la frase, normalmente conviene mantenerlo visible. La razón es simple, el texto formal premia la claridad por encima de la velocidad. Cuando hay preposición, esa decisión cobra todavía más peso, porque la relación sintáctica se vuelve más técnica.
También es importante fijarse en estructuras como “de que”, “en que” o “a que”. En la lengua escrita académica, muchas veces resultan más transparentes las variantes con artículo, como del que o al que, cuando la frase queda más limpia así. No hay una única salida válida en todos los casos, pero sí hay una prioridad constante, que el lector entienda la dependencia sin esfuerzo.
Para practicar la puntuación en contextos breves y bien formados, la colección de sentences en español puede servir como material de contraste. Leer ejemplos correctos ayuda a notar mejor cuándo una coma sobra o falta.
Cuándo que deja de ser relativo y se convierte en nexo
Aquí está la confusión que más errores produce. Que solo es pronombre relativo cuando remite a un antecedente, explícito o implícito. Si introduce una subordinada sustantiva, ya no está sustituyendo a un sustantivo, actúa como nexo o conjunción completiva.

La prueba del antecedente
Mira la frase “El informe que entregaste ayer ya está revisado”. Aquí sí hay un antecedente, informe, y que retoma ese sustantivo. En cambio, en “Quiero que entregues el informe hoy”, no existe un antecedente al que que remita. Por tanto, no lo analizas como relativo, sino como nexo que introduce una subordinada sustantiva.
La RAE aborda este matiz en su material sobre los relativos y sus construcciones, usos de que, y esa distinción es clave para no mezclar análisis distintos. No es solo una diferencia de etiqueta, afecta a la función sintáctica, a la puntuación y a la manera en que revisas el texto.
Por qué esta distinción te ayuda a escribir mejor
Muchos manuales rápidos se quedan en “que sustituye a un sustantivo”. El problema es que no enseñan a comprobar si realmente hay antecedente. Cuando haces ese diagnóstico, evitas analizar mal frases como “Es importante que revises la bibliografía”, donde que no reemplaza nada, solo abre una estructura subordinada.
El vídeo puede servirte como contraste visual si te cuesta ver la diferencia entre ambas funciones:
En resumen, si puedes preguntar “¿qué palabra está retomando este que?”, probablemente es relativo. Si no hay respuesta, probablemente es nexo.
Errores frecuentes en redacciones de TFG y TFM
En los borradores académicos, los fallos con que casi nunca nacen de desconocimiento total. Nacen de un diagnóstico incompleto. El estudiante sabe que la frase “suena rara”, pero no identifica si el problema está en la referencia, en la preposición, en la coma o en la elección del relativo.
Tres correcciones típicas que aparecen una y otra vez
Queísmo o estructura incompleta: “El método que se basa en entrevistas fue útil.”
Mejor: “El método en el que se basa el estudio fue útil.”
Aquí el problema no es solo que, sino la preposición que falta para expresar la relación real.Ambigüedad por antecedente lejano: “Los resultados de la encuesta que analizamos en el capítulo anterior mostraron mejoras.”
Mejor: “Los resultados de la encuesta, que analizamos en el capítulo anterior, mostraron mejoras.”
La coma aclara si la información es explicativa o restrictiva.Uso rígido de el cual como fórmula universal: “La variable, el cual fue medido al final, cambió.”
Mejor: “La variable, la cual fue medida al final, cambió.”
Aun así, en muchos casos suena más natural reestructurar la frase para evitar forzar la concordancia o la repetición.
Cómo revisar tu propio texto sin perderte
No hace falta releer toda la tesis con miedo. Basta con hacer un barrido corto y muy práctico. Busca relativos pegados a preposiciones, comprueba si el antecedente está cerca y mira si una coma está cambiando el alcance de la información.
Para revisar con mentalidad de redactor, también ayuda pensar en la voz del texto. Si una frase se vuelve pesada por acumulación de relativas, conviene simplificarla. En ese sentido, la guía de voz activa y pasiva puede darte otra pista útil para aligerar estructuras innecesariamente rígidas.
Mini-checklist de alerta: antecedente claro, función sintáctica identificada, preposición comprobada, coma revisada, alternativa más precisa evaluada.
Ejercicios prácticos con soluciones explicadas
La mejor forma de dominar que es obligarte a diagnosticarlo en contexto. No basta con reconocerlo en una frase aislada, hay que ver si está funcionando como relativo, como nexo o como parte de una construcción más precisa.

Ejercicio 1
Oración: “La hipótesis que defendimos en clase sigue abierta.”
Respuesta: Correcta. Que es relativo y retoma hipótesis.
Por qué: La oración subordinada describe qué hipótesis, así que restringe el antecedente.
Ejercicio 2
Oración: “El marco teórico que se apoya en Vygotsky fue decisivo.”
Respuesta: Mejor reescribirla como “El marco teórico en el que se apoya el estudio fue decisivo.”
Por qué: La preposición marca una relación más precisa y evita una estructura forzada.
Ejercicio 3
Oración: “Los autores, que revisaron la bibliografía, corrigieron el enfoque.”
Respuesta: Correcta si la información es explicativa.
Por qué: Entre comas, la relativa añade un dato accesorio, no restringe el grupo.
Ejercicio 4
Oración: “Es importante que revises la redacción antes de entregar.”
Respuesta: Que no es relativo, es nexo.
Por qué: No hay antecedente. Introduce una subordinada sustantiva.
Ejercicio 5
Oración: “La investigadora a que entrevistamos explicó el procedimiento.”
Respuesta: Aceptable en uso general, pero en escritura académica suele sonar más claro “La investigadora a la que entrevistamos explicó el procedimiento.”
Por qué: La forma con artículo suele mejorar la claridad en contextos formales.
Ejercicio 6
Oración: “El alumno cuyo tutor revisó el borrador recibió observaciones.”
Respuesta: Correcta si cuyo indica posesión.
Por qué: La posesión está dentro de la relativa y no hace falta repetir “su tutor”.
Dominar que no va de memorizar una lista cerrada. Va de entrenar una lectura diagnóstica, la misma que te permite detectar ambigüedades antes de entregar. Y esa habilidad sí marca la diferencia entre un texto que simplemente cumple y otro que se lee con soltura.
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