Los 12 errores de redacción académica que más penalizan los tribunales en 2026
Llevas meses construyendo un argumento sólido, revisando fuentes, depurando datos. Y entonces el tribunal devuelve el trabajo con una anotación que no esperabas: «redacción descuidada», «registro inadecuado» o, en el peor de los casos, «el texto no refleja el nivel académico esperado para este grado». Esos comentarios no se refieren al contenido intelectual del trabajo: se refieren a la forma en que ese contenido está escrito. La redacción académica obedece a un conjunto de convenciones específicas que, cuando se incumplen, generan una impresión de falta de madurez científica independientemente de la solidez del estudio.
Este artículo cataloga los doce errores de estilo que los tribunales de TFG y tesis doctoral detectan con mayor frecuencia en 2026, explica por qué cada uno resulta problemático desde una perspectiva lingüística y normativa, y proporciona correcciones concretas para cada caso. No se trata de un listado de errores ortográficos —que son más fáciles de subsanar con un corrector— sino de errores de registro, estructura sintáctica y coherencia discursiva que los correctores automáticos no detectan.
Por qué el estilo importa tanto como el contenido
La evaluación formal de un TFG o una tesis doctoral no se limita a verificar que el alumno domina su disciplina. Los tribunales aplican rúbricas en las que la calidad de la redacción representa entre un 10 % y un 25 % de la nota final, según el centro. Esta proporción no es caprichosa: la escritura es el único canal a través del cual el comité puede calibrar si el autor piensa con rigor, estructura sus argumentos con lógica y conoce las convenciones de su comunidad científica.
El Manual de publicaciones de la APA (7.ª edición) señala explícitamente que la claridad, la precisión y la economía de palabras son virtudes cardinales de la prosa académica en ciencias sociales. En ciencias experimentales, la norma ISO 8 sobre presentación de artículos y la guía de redacción científica de la Unión Europea para proyectos Horizon imponen exigencias similares. No cumplir estas convenciones equivale a presentar una investigación sólida en un formato que dificulta su lectura y evaluación.
Antes de abordar el catálogo, conviene subrayar un principio general: los errores que siguen no son independientes. El mismo autor que abusa de la voz pasiva suele acumular nominalizaciones y conectores vacíos. Estos rasgos forman un síndrome de estilo que los evaluadores reconocen en conjunto y que señala que el texto no ha sido sometido a una revisión lingüística cuidadosa. Para profundizar en cómo escribir con rigor una sección crítica del trabajo, véase la guía sobre cómo redactar un TFG con estilo académico correcto, que complementa este análisis con pautas de formato.
Error 1: Deslizamiento al registro coloquial
El error más extendido en los trabajos académicos de grado es la filtración de expresiones propias del habla informal en un texto que debería mantenerse en registro formal. Formas como «a día de hoy», «en plan», «bastante» como adverbio de cantidad no especificada, «súper importante», «como que» o «en cierta manera» señalan que el autor no ha marcado la frontera entre el registro oral y el escrito formal.
La diferencia entre un texto académico y un texto divulgativo no radica en el vocabulario técnico, sino en la precisión referencial: donde el registro coloquial acepta la vaguedad («bastantes estudios»), el académico exige concreción («diecisiete estudios identificados en la búsqueda sistemática»). Los tribunales leen la imprecisión como señal de que el autor no ha revisado las fuentes con el rigor necesario.
Corrección tipo:
| Forma coloquial | Equivalente académico |
|---|---|
| A día de hoy | En la actualidad / actualmente |
| Bastantes estudios | Numerosos estudios / un conjunto relevante de estudios |
| Muy importante | Determinante / de especial relevancia para… |
| En cierta manera | En alguna medida / parcialmente |
| Hablar de este tema | Abordar / analizar / examinar esta cuestión |
Error 2: Voz pasiva perifrástica abusiva
En castellano académico conviven dos construcciones de pasiva: la pasiva refleja («se analizó», «se obtuvieron») y la pasiva perifrástica («fue analizado», «fueron obtenidos»). La primera es genuinamente española y fluye con naturalidad; la segunda está calcada del inglés científico y resulta forzada en la mayoría de los contextos.
El problema no es la voz pasiva en sí misma —que tiene funciones legítimas para mantener la impersonalidad o para gestionar la distribución temática de la información— sino su abuso sistemático. Un párrafo como «Los datos fueron recogidos durante tres meses. Los cuestionarios fueron administrados de manera presencial. Los resultados fueron analizados mediante SPSS» puede transformarse en «Los datos se recogieron durante tres meses. Los cuestionarios se administraron de manera presencial. Los resultados se analizaron con SPSS», con una ganancia inmediata en naturalidad y legibilidad.
La guía de redacción científica de Collado Vázquez, publicada en la revista Biociencias de la Universidad Alfonso X el Sabio, identifica la pasiva perifrástica como uno de los rasgos más frecuentes de la prosa interferida por el inglés en textos científicos españoles. Los tribunales de áreas biosanitarias y experimentales son especialmente sensibles a este error.
Error 3: Anglicismos evitables
El léxico académico español ha incorporado legítimamente términos técnicos del inglés cuando no existe equivalente preciso: software, hardware, dataset, abstract. Estos préstamos son necesarios. El problema surge con los anglicismos evitables: términos ingleses que el autor utiliza por inercia cuando existe un equivalente español de uso corriente y académicamente aceptado.
Los más frecuentes en los trabajos académicos recientes incluyen:
- Performance → rendimiento, desempeño o actuación
- Feedback → retroalimentación o respuesta
- Meeting → reunión
- Stakeholder → parte interesada o agente implicado (término recogido por la norma ISO)
- Background → antecedentes o contexto previo
- Survey → encuesta o cuestionario
- Skills → competencias o habilidades
- Workflow → flujo de trabajo
La Real Academia Española y el Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica (RAE-ASALE, 2018) son la referencia normativa para verificar si un término inglés tiene equivalente recomendado en español. Usar el anglicismo cuando existe una voz española equivale a mostrar al tribunal que el autor no conoce el vocabulario disciplinar propio de su área.
Error 4: Nominalización excesiva
La nominalización consiste en convertir verbos o adjetivos en sustantivos abstractos: realizar una evaluación de en lugar de evaluar; llevar a cabo una demostración de en lugar de demostrar; hacer un análisis de en lugar de analizar. Este patrón alarga innecesariamente las oraciones y diluye la fuerza del predicado, que queda enterrada en un sustantivo abstracto.
Un ejemplo representativo:
- Con nominalización: «Se procedió a la realización del análisis estadístico de los datos con el fin de llevar a cabo la verificación de las hipótesis planteadas.»
- Sin nominalización: «Se analizaron estadísticamente los datos para verificar las hipótesis planteadas.»
La segunda versión ocupa menos espacio, es más directa y refleja mejor el pensamiento científico. Los tribunales, especialmente los de humanidades y ciencias sociales, distinguen con facilidad entre autores que usan la nominalización como recurso retórico ocasional y autores que la usan sistemáticamente porque no se sienten seguros con el vocabulario verbal de su disciplina.
Error 5: Conectores vacíos y conectores incorrectos
Los conectores organizan la lógica argumentativa del texto: establecen relaciones de causa, consecuencia, contraste, adición o reformulación. Cuando se usan mal —ya sea porque son vacíos (no aportan ninguna relación real) o porque son incorrectos (expresan una relación distinta a la que existe entre las ideas)— el tribunal percibe que el autor no controla la progresión de su argumento.
Conectores vacíos frecuentes:
- «Cabe destacar que…» — introduce cualquier cosa; no dice por qué es destacable
- «Es importante señalar que…» — idem
- «Como se ha comentado anteriormente…» — si es necesario repetirlo, es que la estructura argumental falla
- «En este sentido…» — sin un antecedente claro, no indica ningún sentido concreto
Conectores incorrectos frecuentes:
- Usar «ya que» para introducir consecuencias (es conector causal, no consecutivo)
- Usar «sin embargo» cuando la relación entre ideas no es de contraste sino de adición
- Usar «por tanto» para unir ideas que no mantienen relación lógica de deducción
Un texto bien conectado permite que el lector —el tribunal— siga el razonamiento sin esfuerzo. Un texto con conectores incorrectos obliga al lector a reconstruir el argumento por su cuenta, lo que genera frustración y penalización en la dimensión de coherencia argumentativa de la rúbrica. Para ver cómo se aplican estos principios en una sección concreta, consulte la guía sobre cómo escribir las conclusiones del TFG con cohesión argumentativa.
Error 6: Incoherencia en la persona gramatical
La elección de la persona gramatical en los trabajos académicos es una decisión de estilo que cada disciplina regula de distinto modo: la primera persona del singular («propongo», «analizo») es habitual en humanidades; el plural de modestia o plural mayestático («proponemos», «analizamos») es frecuente en ciencias sociales; la tercera persona impersonal («se propone», «se analizó») domina en ciencias experimentales. Ninguna opción es en sí misma incorrecta.
El error que penalizan los tribunales es la alternancia no motivada dentro del mismo capítulo o incluso dentro del mismo párrafo: pasar de «en este trabajo se ha examinado» a «hemos analizado» a «analizo a continuación» dentro de tres oraciones consecutivas transmite la impresión de que el texto ha sido redactado en diferentes momentos sin una revisión de coherencia global.
La solución es fijar la persona gramatical como norma de estilo al inicio de la redacción y mantenerla con consistencia. Si las normas de la escuela de doctorado o las instrucciones del tutor no especifican una preferencia, la primera persona del plural o la construcción impersonal son las opciones más seguras para trabajos multidisciplinares.
Error 7: Imprecisión cuantitativa y hedging vacío
El lenguaje académico requiere precisión. Cuando un autor escribe «la mayoría de los estudiantes» sin especificar ningún porcentaje ni referencia, o «algunos estudios han demostrado» sin citarlos, o «generalmente se acepta que» sin indicar en qué comunidad científica y con qué grado de consenso, está incurriendo en lo que la pragmática lingüística denomina hedging vacío: uso de expresiones atenuativas que no protegen ninguna afirmación fundamentada sino que encubren la ausencia de fundamento.
Esto es diferente del hedging legítimo, que cumple una función epistémica válida: «los resultados sugieren» es apropiado cuando los datos no permiten una conclusión definitiva; «existe cierta evidencia de que» es válido si se cita esa evidencia a continuación. El hedging vacío, en cambio, aparece cuando el autor evita el compromiso referencial porque no ha encontrado —o no ha leído— los datos que respaldarían su afirmación.
Los tribunales experimentados distinguen con facilidad entre ambas formas. El hedging legítimo refuerza la credibilidad del autor; el hedging vacío la destruye.
Error 8: Gerundios de posterioridad
El gerundio en castellano expresa simultaneidad o anterioridad inmediata respecto a la acción principal: «llegó corriendo» (simultáneo) o «habiendo revisado los datos, procedió a publicarlos» (anterior). Lo que el gerundio no puede expresar es posterioridad: «Se realizó el análisis, obteniendo los siguientes resultados» es una construcción agramatical en castellano estándar, porque los resultados son posteriores al análisis, no simultáneos.
Sin embargo, este gerundio de posterioridad es extremadamente frecuente en los trabajos académicos, sobre todo en las secciones de metodología y resultados, donde el autor describe una secuencia de pasos. La corrección es sencilla: basta con sustituir el gerundio por una oración coordinada o subordinada: «Se realizó el análisis y se obtuvieron los siguientes resultados».
La Nueva gramática de la lengua española (RAE-ASALE, 2009) dedica un capítulo extenso al gerundio y documenta este error como uno de los más sistemáticos en la prosa técnica y científica española.
Error 9: Dequeísmo y queísmo
El dequeísmo consiste en añadir la preposición de ante la conjunción que cuando no corresponde: «es evidente de que los resultados confirman» en lugar de «es evidente que los resultados confirman». El queísmo es el fenómeno inverso: eliminar la preposición cuando sí corresponde: «estoy seguro que funcionará» en lugar de «estoy seguro de que funcionará».
Ambos errores son de naturaleza gramatical y los correctores automáticos los detectan con menor fiabilidad que los errores ortográficos. Para verificar si un caso concreto es dequeísmo, la prueba más sencilla consiste en sustituir la cláusula subordinada por el pronombre eso: si se dice «es evidente de eso» (agramatical) o «estoy seguro de eso» (gramatical), la preposición es correcta o incorrecta respectivamente en el original.
Error 10: Redundancia semántica
La redundancia semántica en el texto académico adopta dos formas principales. La primera es la redundancia léxica: uso de dos palabras que expresan el mismo concepto, como «colaborar conjuntamente», «consenso unánime», «resultado final», «volver a reiterar» o «subir hacia arriba». La segunda es la redundancia discursiva: repetir en el cuerpo del texto información que ya aparece en la introducción o en el resumen, o reproducir en la discusión los datos que ya figuran en los resultados, sin añadir interpretación.
Este segundo tipo es especialmente penalizado en los trabajos de grado porque señala que el autor no distingue entre presentar datos y discutirlos. La sección de discusión no debe limitarse a describir de nuevo lo que ya se vio en los resultados, sino a contextualizar esos resultados en el marco teórico y explicar su significado. Esta distinción queda tratada en detalle en la guía sobre cómo redactar la discusión de resultados del TFG paso a paso.
Error 11: Oraciones excesivamente largas
La complejidad sintáctica es un rasgo del discurso académico, pero la complejidad sin control produce oraciones que el lector debe releer varias veces para recuperar el sentido. Una oración de más de cuarenta palabras con múltiples subordinadas encadenadas, aposiciones y paréntesis explicativos no es señal de sofisticación intelectual: es señal de que el autor no ha terminado de clarificar su propio pensamiento.
La recomendación práctica de los manuales de estilo académico —incluido el Manual de la APA y el Libro de estilo de la lengua española de la RAE— es limitar la extensión media de las oraciones a entre veinte y treinta palabras. Las oraciones más largas son admisibles cuando la estructura lógica lo requiere, pero deben ir seguidas de oraciones más cortas para dar al lector un punto de respiro y consolidar la comprensión.
Un ejercicio útil consiste en leer el texto en voz alta: si el lector se queda sin aire antes del punto final, la oración es demasiado larga.
Error 12: Inconsistencia terminológica
En un trabajo académico, el mismo concepto debe designarse siempre con el mismo término. Alternar entre participante, sujeto, informante y encuestado para referirse a las mismas personas de la muestra puede crear confusión sobre si estas palabras denotan categorías distintas. Lo mismo sucede con términos metodológicos: si al inicio del capítulo se habla de análisis temático y en la página siguiente de análisis de contenido para referirse al mismo procedimiento, el tribunal puede concluir que el autor no domina la distinción entre estas dos metodologías.
La solución pasa por elaborar un glosario de trabajo al inicio de la redacción y mantenerlo como referencia a lo largo del proceso de escritura. Cuando se detecte una inconsistencia, debe tomarse una decisión explícita sobre qué término usar y aplicar ese criterio con coherencia en todo el documento.
Esta inconsistencia se agrava cuando afecta a los términos de citación: usar indistintamente «según García (2020)», «García, 2020 afirma que» y «citado en García (2020)» para situaciones que la norma APA distingue con criterios precisos (cita directa, paráfrasis, cita secundaria) señala un dominio superficial del sistema de referencias. Puede consultarse la guía sobre cómo funcionan las normas APA 7.ª edición para resolver esta cuestión con criterios normativos claros.
Tabla resumen: los 12 errores y sus correcciones
| # | Error | Señal de alerta | Corrección |
|---|---|---|---|
| 1 | Registro coloquial | «a día de hoy», «bastante», «en plan» | Sustituir por equivalentes formales precisos |
| 2 | Voz pasiva perifrástica abusiva | «fue analizado», «ha sido llevado a cabo» | Usar pasiva refleja («se analizó») o voz activa |
| 3 | Anglicismos evitables | «performance», «feedback», «skills» | Usar el equivalente español recogido por la RAE |
| 4 | Nominalización excesiva | «realizar una evaluación de», «llevar a cabo un análisis» | Usar el verbo directamente («evaluar», «analizar») |
| 5 | Conectores vacíos o incorrectos | «Cabe destacar que», «Es importante señalar» | Sustituir por conector con relación lógica real o eliminar |
| 6 | Incoherencia en persona gramatical | Alternancia «se analizó» / «analizamos» / «analizo» | Fijar una persona al inicio y mantenerla en todo el trabajo |
| 7 | Hedging vacío | «la mayoría», «algunos estudios», «generalmente» | Citar las fuentes o cuantificar con datos |
| 8 | Gerundio de posterioridad | «…, obteniendo como resultado» | Sustituir por oración coordinada («y se obtuvo») |
| 9 | Dequeísmo y queísmo | «es evidente de que», «estoy seguro que» | Aplicar prueba de sustitución por «eso» |
| 10 | Redundancia semántica | «consenso unánime», discusión que describe sin interpretar | Eliminar pleonasmos; interpretar los datos en la discusión |
| 11 | Oraciones excesivamente largas | Oraciones de más de 40 palabras con múltiples subordinadas | Partir en varias oraciones; leer en voz alta para detectarlas |
| 12 | Inconsistencia terminológica | Cambios no justificados de término para el mismo concepto | Elaborar glosario de trabajo; revisar coherencia con buscador |
Protocolo de revisión de estilo antes de la entrega
Conocer los doce errores no basta si no se dispone de un protocolo sistemático para detectarlos en el propio texto. La revisión de estilo es una operación distinta a la revisión de contenido y debe realizarse en una pasada separada, cuando el argumento ya está consolidado.
Estos son los pasos recomendados:
- Búsqueda de marcadores coloquiales: use el buscador del procesador de texto para localizar las expresiones señaladas en el error 1. Sea sistemático: busque término a término.
- Recuento de pasivas perifrásticas: busque la cadena «fue», «fueron», «ha sido», «han sido» y evalúe si cada caso puede sustituirse por pasiva refleja o voz activa.
- Revisión de anglicismos: active el corrector de estilo de Word o LanguageTool en su versión española y revise cada subrayado relativo a extranjerismos.
- Nominalización: busque las cadenas «realizar un/una», «llevar a cabo», «proceder a» y evalúe si el verbo equivalente es más directo.
- Longitud de oraciones: active la estadística de legibilidad de Word para verificar la longitud media de oración del documento.
- Terminología: prepare una lista de los diez términos centrales del trabajo y verifique con la función de búsqueda que no aparecen sinónimos no justificados.
Este protocolo es especialmente relevante para las secciones que los tribunales leen con mayor atención: la introducción, la discusión y las conclusiones. Para una revisión exhaustiva de la discusión, puede consultarse la guía detallada sobre cómo hacer el estado del arte del TFG con revisión sistemática, una de las secciones donde más se acumulan los errores de nominalización y redundancia discursiva. Para asegurarse de que las conclusiones no incurren en los errores de redundancia y registro señalados, véase también la guía sobre cómo cerrar el TFG con unas conclusiones de impacto.
Desde la perspectiva de la autoridad institucional, cabe mencionar que la guía de redacción del Departamento de Filología Española de la Universidad de Salamanca y el Manual de estilo de la Escuela de Doctorado de la Universidad Autónoma de Madrid identifican la mayoría de estos doce errores como criterios explícitos de sus rúbricas de evaluación formal. Asimismo, el blog Destinados a Escribir recoge en su artículo «Cuatro pasos y diez consejos para mejorar la redacción» reflexiones similares sobre las convenciones que regulan la pertenencia al espacio académico, incluyendo la extensión de las oraciones y la precisión referencial.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el error de redacción académica más frecuente en los TFG?
El error más frecuente es el deslizamiento hacia el registro coloquial: uso de expresiones como «a día de hoy», «en plan», «más o menos» o «bastante» en contextos que exigen precisión cuantitativa. Los tribunales lo detectan en la primera lectura y lo anotan como falta de madurez académica.
¿Se puede usar la primera persona en un TFG o tesis doctoral?
Depende de la disciplina y de las normas de la universidad. En ciencias sociales y humanidades, el uso moderado de la primera persona del plural («consideramos», «proponemos») está aceptado y, en ocasiones, preferido. En ciencias experimentales, la tercera persona impersonal sigue siendo la norma. Lo que nunca es aceptable es mezclar ambas personas dentro del mismo capítulo sin criterio.
¿Cuántos anglicismos innecesarios invalidan una tesis?
No existe un número umbral, pero la acumulación de anglicismos evitables —«performance» por rendimiento, «feedback» por retroalimentación, «meeting» por reunión— genera una impresión de descuido lingüístico que daña la valoración global. La RAE y el DLE ofrecen equivalencias para la inmensa mayoría de los préstamos anglosajones de uso académico.
¿Cómo afecta la voz pasiva abusiva a la nota del TFG?
La voz pasiva perifrástica en exceso —«fue analizado», «fue demostrado», «ha sido llevado a cabo»— dificulta la lectura y oscurece la autoría de las acciones. En castellano académico la construcción de pasiva refleja («se analizó», «se obtuvo») es más natural. El abuso de la pasiva perifrástica es señal de una redacción no revisada, y algunos tribunales la penalizan expresamente en las rúbricas de calidad formal.
¿Qué son los conectores vacíos y por qué penalizan?
Los conectores vacíos son expresiones que introducen una idea sin aportar ninguna relación lógica real: «Cabe destacar que…», «Es importante señalar que…», «Como se ha comentado anteriormente…». Su función es solo retórica y no discursiva. Los tribunales los consideran relleno que dilata el texto sin añadir contenido, y penalizan su acumulación como falta de concisión y precisión argumentativa.
¿Dónde puedo encontrar una guía normativa oficial sobre el estilo de redacción académica en España?
El Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica (RAE, 2018) es la referencia normativa principal. Complementariamente, muchas escuelas de doctorado editan sus propias guías de estilo; la de la Universidad Complutense de Madrid y la de la UAM están disponibles de forma abierta en sus páginas web.
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