TFG de Psicología con Diseño de Caso Único (N=1): Fundamentos y Aplicación (2026)
En los grados de Psicología, la propuesta de un TFG con diseño de caso único suele recibir dos reacciones opuestas: el entusiasmo del tutor especializado en psicología clínica o del comportamiento, y la desconfianza del tribunal que equipara «N=1» con ausencia de control experimental. Ambas reacciones son comprensibles, pero la segunda parte de una premisa incorrecta. El diseño experimental de caso único (SCED, Single-Case Experimental Design) no es un diseño cuasi-experimental con muestra mínima, sino una familia de diseños con lógica de control interna propia, cuya validez metodológica es independiente del tamaño de la muestra en el sentido estadístico convencional.
La tradición del diseño de caso único en psicología es amplia: sus raíces se encuentran en la psicología del comportamiento operante (Skinner, 1953), y su sistematización metodológica rigurosa corresponde a autores como Sidman (1960), Hersen y Barlow (1976), y, en su versión más influyente y actualizada, Kazdin (2011, 2021). Comprender los principios de este tipo de diseño es indispensable para cualquier estudiante de Psicología que trabaje con intervenciones individualizadas, análisis de conducta aplicado o evaluación de tratamientos psicológicos en contextos clínicos, educativos o comunitarios.
Lógica del control experimental en diseños N=1
En los diseños entre grupos (between-subjects designs), el control experimental se obtiene comparando un grupo que recibe la intervención con otro que no la recibe, manteniendo todo lo demás constante (aleatorización). En los diseños de caso único, el control experimental no proviene de la comparación entre individuos sino de la comparación entre condiciones dentro del mismo individuo a lo largo del tiempo: la conducta del participante en ausencia de intervención (fase A o línea base) sirve de estimación del nivel que habría tenido esa conducta si la intervención no hubiera ocurrido.
Esta lógica intraindividual tiene una consecuencia metodológica fundamental: la validez del diseño no depende del número de participantes sino de la replicación del efecto. Si el comportamiento cambia de manera consistente cada vez que se introduce la intervención —y revierte cuando se retira, en los diseños de reversión—, la probabilidad de que ese cambio se deba al azar o a variables de confusión disminuye. Este principio conecta el diseño N=1 con la lógica de los experimentos de laboratorio de la psicología experimental clásica, donde la replicabilidad intraindividual es el estándar de validez.
La línea base: requisitos y función
La línea base es la fase de observación sin intervención que establece el nivel y la tendencia de la variable dependiente antes de introducir el tratamiento. Es el elemento más crítico del diseño de caso único: una línea base deficiente invalida todas las comparaciones posteriores.
Para que una línea base sea metodológicamente aceptable debe cumplir tres criterios:
- Estabilidad: los datos deben mostrar una variabilidad relativamente baja y una tendencia plana o contraria a la dirección de cambio esperada. Si la conducta objetivo ya está mejorando durante la línea base, cualquier mejora durante la intervención es ambigua.
- Suficiencia de datos: el número mínimo de puntos de datos en la línea base debería ser de tres a cinco, aunque en problemas clínicamente urgentes puede reducirse con justificación explícita. Kazdin (2011) recomienda un mínimo de cinco puntos para poder estimar tendencia y variabilidad.
- Representatividad: las condiciones de observación durante la línea base deben ser idénticas a las de la fase de intervención excepto por la variable independiente (el tratamiento). Cualquier otra diferencia constituye una amenaza a la validez interna.
Principales tipos de diseño de caso único
Diseño AB (diseño básico)
El diseño AB es la forma más simple: una fase de línea base (A) seguida de una fase de intervención (B). Aunque es descriptivamente útil, tiene validez interna limitada: cualquier cambio entre A y B podría deberse a variables externas que coincidieron con la introducción de la intervención (historia, maduración). No se recomienda como único diseño en un TFG cuando el objetivo es demostrar efectividad causal; puede usarse como diseño piloto o cuando la ética clínica impide la reversión.
Diseño de reversión ABA y ABAB
El diseño de reversión añade al diseño AB una segunda fase de línea base (ABA) o una segunda fase de intervención (ABAB). La lógica es que, si la conducta revierte hacia los niveles de la primera línea base cuando se retira la intervención, y vuelve a mejorar cuando se reintroduce, la intervención es la causa del cambio. El diseño ABAB es más robusto que el ABA porque incluye dos ciclos de intervención-reversión.
La limitación ética del diseño de reversión es que implica retirar una intervención que está siendo eficaz, lo que puede ser inaceptable para conductas con consecuencias graves (autolesiones, crisis de ansiedad severa). En TFG clínicos, esto debe discutirse explícitamente en la sección de consideraciones éticas.
Diseño de línea base múltiple
El diseño de línea base múltiple es el más utilizado cuando la reversión no es ética o cuando la conducta intervenida no revierte fácilmente. Existen tres variantes: (a) entre conductas (se miden simultáneamente varias conductas del mismo individuo y la intervención se introduce secuencialmente en cada una); (b) entre situaciones o contextos (la misma conducta se observa en múltiples contextos y la intervención se introduce escalonadamente); y (c) entre sujetos (la misma intervención se introduce en tiempos distintos para varios individuos). La replicación del efecto en cada conducta o contexto, manteniendo las demás en línea base, es la fuente de validez interna.
Diseño de criterio cambiante
El diseño de criterio cambiante establece un umbral de conducta que va modificándose progresivamente. La validez se demuestra si la conducta objetivo sigue el criterio en cada fase. Es apropiado para comportamientos que requieren moldeamiento gradual (por ejemplo, incremento progresivo del tiempo de atención sostenida o reducción escalonada de consumos problemáticos).
Análisis de los datos: inspección visual e índices cuantitativos
El análisis primario en los diseños de caso único es la inspección visual de los datos representados en gráficos de series temporales. El investigador evalúa seis dimensiones de cada cambio entre fases: nivel (diferencia entre las medias de las fases), tendencia (pendiente de la tendencia en cada fase), variabilidad (amplitud de la dispersión de los datos), inmediatez del efecto, solapamiento entre distribuciones y consistencia del patrón a través de las réplicas.
La inspección visual ha sido objeto de debate metodológico porque está sujeta a sesgos del observador. Para complementarla, existen indicadores cuantitativos no paramétricos como el Percentage of Non-Overlapping Data (PND), el Percentage of All Non-Overlapping Data (PAND), el Improvement Rate Difference (IRD), o el estadístico tau-U, que cuantifican el grado de no solapamiento entre fases y permiten estimaciones del tamaño del efecto comparables entre estudios. Kazdin (2011, pp. 263-290) discute en detalle las propiedades psicométricas de estos indicadores.

Para contextualizar el papel del diseño N=1 dentro de la variedad de diseños metodológicos disponibles en psicología, la guía sobre metodología TFG: cuantitativa, cualitativa y mixta con ejemplos ofrece un panorama comparativo útil para el capítulo de justificación metodológica.
Validez interna y amenazas metodológicas
Las principales amenazas a la validez interna en los diseños de caso único son:
- Historia: eventos externos que coinciden con la introducción de la intervención y podrían explicar el cambio observado (un cambio de medicación del participante, un evento vital significativo).
- Maduración: cambios en el desarrollo o de recuperación espontánea que ocurrirían independientemente de la intervención.
- Instrumentación: cambios en la manera en que la conducta objetivo es observada o registrada a lo largo del estudio.
- Reactividad: el hecho de ser observado puede por sí mismo modificar la conducta del participante, especialmente en las primeras fases del estudio.
- Efectos de orden: en diseños con múltiples fases, el orden de las fases puede interactuar con los efectos de la intervención (por ejemplo, efectos de aprendizaje que hacen irreversible la conducta).
La mejor defensa frente a estas amenazas es la replicación: cuanto más veces se repita el patrón de cambio (en el mismo caso o en casos independientes), menor es la probabilidad de que las amenazas a la validez interna expliquen el patrón completo.
Cuándo es apropiado un diseño N=1 en un TFG de Psicología
El diseño de caso único es la elección metodológica más adecuada en TFG de Psicología cuando concurren las siguientes condiciones:
- El trabajo implica la evaluación o la intervención con un paciente, usuario o alumno real en un contexto de prácticas clínicas, educativas o comunitarias.
- La conducta objetivo es observable y medible de manera repetida con bajo coste (registros de frecuencia, duración, intensidad, intervalos).
- El objetivo del trabajo es demostrar la eficacia de una intervención específica para un individuo concreto, no generalizar a una población.
- Las consideraciones éticas o prácticas impiden la constitución de un grupo control o la asignación aleatoria.
En cambio, el diseño N=1 no es apropiado cuando el objetivo del TFG es explorar la prevalencia de un fenómeno, comparar grupos, o validar un instrumento de evaluación. Para TFG con estas finalidades, los diseños cuantitativos de grupos son más adecuados, tal como se explica en la guía sobre qué es la investigación cuantitativa y sus tipos. Si todavía estás decidiendo entre enfoques para tu trabajo de Psicología, el artículo sobre el TFG de Psicología cuantitativo vs cualitativo ayuda a situar el caso único dentro del árbol de decisión metodológica de la disciplina. En otras disciplinas experimentales como Química, la estructura de resultados del TFG difiere notablemente: la guía sobre cómo presentar los resultados de laboratorio en el TFG de Química ilustra cómo varía la lógica de evidencia entre disciplinas, lo que refuerza la importancia de elegir el diseño adecuado al campo.
Errores frecuentes en TFG con diseño de caso único
- Confundir estudio de caso con diseño de caso único: el estudio de caso es un diseño de investigación cualitativa o mixta de orientación descriptiva; el diseño de caso único es un diseño experimental cuantitativo con lógica de control intraindividual. Un TFG puede incorporar ambos, pero son metodológicamente distintos.
- Línea base con pocos puntos o inestable: presentar una línea base de dos puntos de datos, o una línea base con tendencia ascendente en la dirección de cambio esperada, compromete irreparablemente la validez de las comparaciones posteriores.
- No representar los datos en gráfico de series temporales: el gráfico es el instrumento de análisis principal en los diseños N=1; prescindir de él o sustituirlo por tablas descriptivas elimina la posibilidad de inspección visual.
- Interpretar el cambio entre fases sin considerar el solapamiento: un cambio en el nivel medio entre fases puede ser visualmente impresionante pero metodológicamente irrelevante si la distribución de los datos de ambas fases se solapa completamente.
- Omitir las consideraciones éticas de la reversión: si el diseño elegido implica retirar la intervención (ABA o ABAB), el TFG debe justificar que esta decisión fue éticamente evaluada y aceptada por el tutor, el coordinador de prácticas y, si procede, el comité ético institucional.
Para profundizar en los aspectos de medición de variables dependientes en contextos clínicos y educativos, la guía sobre investigación cualitativa con ejemplos ofrece perspectiva complementaria sobre los instrumentos de recogida de datos en diseños con baja n. El artículo académico de referencia sobre SCED de Shadish y Sullivan (2011) en Harvard Data Science Review es la fuente más completa sobre la familia de diseños experimentales de caso único disponible en acceso abierto. Para la referencia bibliográfica central en psicología aplicada, la obra canónica es Kazdin, A. E. (2011). Single-case research designs: Methods for clinical and applied settings (2.ª ed.). Oxford University Press. La tercera edición (2021) actualiza los indicadores cuantitativos de no solapamiento. Puede consultarse el contexto metodológico en Introducción a la metodología de la investigación.
Preguntas frecuentes
¿Un TFG con diseño de caso único puede obtener matrícula de honor?
Sí, siempre que el diseño esté correctamente implementado y justificado, la línea base sea estable y suficiente, el análisis sea riguroso y las conclusiones estén apropiadamente delimitadas. Muchos departamentos de psicología clínica y del comportamiento valoran especialmente los diseños N=1 porque demuestran competencia en metodología experimental básica aplicada a casos reales. El error más frecuente que reduce la calificación es la confusión terminológica o la presentación del diseño como «estudio de caso» cualitativo cuando en realidad es experimental.
¿Necesito un comité de ética para hacer un TFG con diseño N=1 en prácticas clínicas?
Depende de la normativa de la universidad y del centro de prácticas. En España, la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica y el RD 1090/2015 sobre ensayos clínicos no se aplican directamente a los TFG con un único participante en contexto de prácticas, pero la mayoría de departamentos exigen consentimiento informado por escrito y la supervisión del tutor de prácticas. Si la intervención se sistematiza con recogida de datos sistemática y publicación posterior, la aprobación de un comité ético institucional es recomendable y en algunos casos obligatoria.
¿Cuántos puntos de datos necesito por fase en un diseño ABAB?
La recomendación metodológica de Kazdin (2011) es un mínimo de cinco puntos por fase para poder estimar tendencia y variabilidad con cierta fiabilidad. En diseños ABAB con cuatro fases, esto supone un mínimo de 20 sesiones de observación. En contextos clínicos reales donde la frecuencia de sesiones es semanal, esto implica un mínimo de cinco meses de recogida de datos, lo que puede ser inviable para un TFG. En estos casos, se acepta bajar a tres puntos por fase con justificación explícita de las restricciones prácticas.
¿Puede hacerse un metaanálisis de estudios N=1?
Sí. Los indicadores de no solapamiento como el tau-U o el IRD permiten agregar resultados de múltiples estudios de caso único y calcular estimaciones del tamaño del efecto equivalentes a las utilizadas en metaanálisis de estudios de grupos. Este tipo de síntesis se denomina metaanálisis de diseños de caso único o revisión sistemática de SCED, y es cada vez más habitual en psicología clínica y educativa, especialmente en el campo del análisis de conducta aplicado.
¿Qué es el diseño de sonda múltiple y cuándo se usa?
El diseño de sonda múltiple (multiple probe design) es una variante del diseño de línea base múltiple en la que, en lugar de medir continuamente las conductas que aún no han recibido la intervención, se realizan mediciones intermitentes (sondas). Se usa cuando la medición continua de la conducta en línea base podría por sí misma modificarla (reactividad), o cuando el coste de la observación continua es muy elevado. Es habitual en investigación sobre adquisición de habilidades académicas o comunicativas en poblaciones con necesidades educativas especiales.

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