Las 15 palabras que exageran tu TFG: los intensificadores que el tribunal lee como falta de rigor (2026)

Las 15 palabras que exageran tu TFG: los intensificadores que el tribunal lee como falta de rigor (2026)

Faltan dos días para la entrega, el TFG está terminado y ya no hay tiempo de reescribir nada. Queda, sin embargo, una revisión que se hace con la función de buscar del procesador de textos, dura unos cuarenta minutos y sube la percepción de rigor del trabajo entero: eliminar los intensificadores.

Son palabras que parecen inofensivas —«muy», «claramente», «sin duda»— y que en un texto académico funcionan al revés de lo que su autor pretende. Quien las escribe cree que está reforzando una afirmación. Quien las lee entiende que la afirmación necesitaba refuerzo porque la evidencia no bastaba.

Página de TFG con varias palabras intensificadoras marcadas y tachadas durante la revisión
La pasada de intensificadores es una revisión léxica: se hace con buscar y reemplazar, no reescribiendo.

Por qué un intensificador resta en lugar de sumar

La prosa académica se sostiene sobre una división del trabajo muy estricta: los datos afirman y el autor describe. Un intensificador rompe esa división porque introduce una valoración del autor sobre la fuerza de su propio resultado, y esa valoración no está respaldada por nada.

Compara. «Los resultados muestran una relación muy fuerte entre ambas variables» frente a «los resultados muestran una relación fuerte (r = 0,71) entre ambas variables». El «muy» de la primera versión no aporta información: no dice cuánto más fuerte, ni respecto a qué. El paréntesis de la segunda sí, y además hace innecesario cualquier adverbio.

De ahí la regla que gobierna toda esta revisión: un intensificador casi siempre ocupa el lugar de un dato que falta. Cuando lo borras, o no pasa nada —y entonces sobraba— o la frase queda coja, y eso te está señalando exactamente dónde tenías que haber puesto una cifra, una cita o una precisión.

La lista de las quince

Lista de quince palabras intensificadoras con su sustitución por datos concretos
Cada intensificador se cambia por un dato, por una precisión o por nada.
Palabra Qué problema tiene Qué poner en su lugar
muy No cuantifica nada La cifra, o nada
mucho / muchísimo Coloquial y vago El número o el porcentaje
totalmente Absoluto indefendible «En todos los casos analizados»
completamente Igual que el anterior El alcance real del efecto
absolutamente Enfático, nunca informativo Nada
claramente Da por evidente lo que hay que demostrar El dato que lo hace claro
obviamente Insinúa que el lector debería saberlo Nada, o la cita que lo respalda
evidentemente Igual que el anterior Nada
sin duda Cierra la discusión por decreto La evidencia concreta
indudablemente Igual que el anterior Nada
enormemente Cuantificador emocional La magnitud del efecto
sumamente Registro elevado sin contenido Nada
extremadamente Reserva legítima para valores atípicos El valor y su referencia
altamente Calco del inglés highly Nada, salvo en «altamente significativo», que también sobra
realmente Muletilla oral Nada

Nueve de las quince se resuelven borrando la palabra y no tocando nada más. Es la revisión con mejor relación entre esfuerzo y resultado que existe en la fase final de un TFG.

Los tres tipos y por qué cada uno molesta distinto

Intensificadores de grado (muy, sumamente, enormemente, extremadamente, altamente). Suben el volumen de un adjetivo sin decir cuánto. Son los más fáciles de sustituir porque el dato que los reemplaza casi siempre ya está en tus tablas.

Intensificadores de certeza (sin duda, indudablemente, ciertamente, desde luego). Son los más graves, porque afirman sobre el estado del conocimiento, no sobre tus datos. Un tribunal lee «sin duda» y piensa en las dudas que tú no has considerado. Este grupo es el reverso exacto de la atenuación, y conviene tratarlo junto con ella, con la escala de fuerza de tus afirmaciones delante.

Intensificadores de obviedad (claramente, obviamente, evidentemente, como es lógico, resulta patente). Estos tienen un efecto social añadido: le dicen al lector que debería haberlo visto solo. Si algo es obvio no hace falta escribirlo; si hace falta escribirlo, no era obvio.

Los adverbios en -mente merecen una pasada aparte

Busca «mente» en tu documento. Aparecerán tres clases de adverbio y solo una sobra.

  • Los que informan: estadísticamente, significativamente, previamente, respectivamente, exclusivamente. Se quedan.
  • Los que conectan: finalmente, posteriormente, adicionalmente. Se quedan, con moderación.
  • Los que solo suben el volumen: notablemente, considerablemente, sustancialmente, marcadamente, drásticamente. Se van, y en su lugar va el porcentaje.

La tercera clase es traicionera porque suena técnica. «Los valores descendieron considerablemente» parece más académico que «los valores descendieron», pero es la misma frase con una opinión añadida. «Los valores descendieron un 34 %» es la versión que se defiende sola.

El caso especial de «significativo»

Merece párrafo propio porque es el error más caro de la lista. En un trabajo con estadística, «significativo» tiene un sentido técnico exacto: el resultado de un contraste de hipótesis con un umbral fijado de antemano. Usarlo en su sentido coloquial —«una diferencia significativa entre ambos grupos», sin prueba detrás— es un error conceptual, no de estilo, y es de los que un tribunal con formación metodológica sanciona.

Dos reglas: si no has hecho un contraste, escribe «relevante», «apreciable» o «de mayor magnitud», nunca «significativo». Y si lo has hecho, «significativo» ya lo dice todo: «muy significativo» y «altamente significativo» no existen, porque la significación no tiene grados. Está entre los patrones recogidos en el catálogo de errores de redacción que penaliza el tribunal.

Cómo hacer la pasada en cuarenta minutos

  1. Una palabra por búsqueda. Abre buscar, escribe «muy», y recorre las apariciones una a una. No uses reemplazar todo: hay apariciones legítimas dentro de citas textuales, que no se tocan nunca.
  2. En cada aparición, prueba a borrar. Si la frase sigue diciendo lo mismo, bórrala y sigue. Es lo que ocurrirá en la mayoría de los casos.
  3. Si la frase se queda coja, hay un dato pendiente. Anota la línea y sigue; no te detengas a buscar la cifra ahora, porque el ritmo de la pasada es lo que la hace viable.
  4. Repite con «mente». Esta búsqueda captura de golpe media lista.
  5. Vuelve a las líneas anotadas y coloca en cada una la cifra, la referencia o la precisión que faltaba. Suelen ser menos de diez en un TFG completo.

Un detalle práctico: haz esta revisión antes de la maquetación y del ajuste de formato, porque borrar palabras cambia los saltos de línea y puede descolocar tablas y figuras ya situadas. Y agrúpala con las demás decisiones léxicas de la pasada final, como la elección de la persona gramatical, para no recorrer el documento entero tres veces.

Dónde sí puedes intensificar

No se trata de escribir un texto plano. Hay tres lugares donde una afirmación fuerte es correcta y hasta necesaria.

Cuando el dato la sostiene y lo citas al lado. «El efecto fue grande (d = 1,2)» no necesita adverbio, pero puede llevarlo sin problema porque la magnitud está declarada.

Cuando describes la literatura, no tus resultados. «Es una de las escalas más utilizadas en el ámbito» es una afirmación fuerte perfectamente admisible si va con su cita.

Cuando la fuerza es del hecho, no tuya. «El procedimiento es obligatorio según el reglamento vigente» no es una exageración: es una norma. La diferencia está en quién sostiene la afirmación, la misma distinción que gobierna el banco de verbos de reporte con los que atribuyes ideas a otros autores.

La prueba del borrado, aplicada al apartado entero

Terminada la pasada palabra por palabra, queda una comprobación de conjunto. Lee tu discusión y tus conclusiones marcando cada frase con una de estas tres etiquetas: dato, interpretación o valoración.

Una discusión sana tiene datos e interpretaciones, y muy pocas valoraciones. Si al terminar tienes más valoraciones que datos, el problema ya no es léxico: es que estás compensando con lenguaje lo que no tienes en resultados. La salida no es intensificar más, sino declarar el alcance real de lo que has encontrado, que es justamente la función del apartado de limitaciones del trabajo.

Un párrafo antes y después

Antes: «Los resultados muestran claramente que el uso de la plataforma mejora enormemente el rendimiento. Sin duda, se trata de una herramienta sumamente eficaz que obviamente debería implantarse en todos los centros.»

Después: «Los resultados muestran que el uso de la plataforma se asocia a un rendimiento superior en 0,8 puntos sobre 10 (p = 0,03). El tamaño del efecto es moderado y procede de un único centro, por lo que la extensión de la herramienta a otros contextos requiere replicación previa.»

La segunda versión es más corta, no contiene ni un intensificador y afirma bastante menos. Y sin embargo resulta mucho más convincente, porque cada palabra que queda está respaldada. Ese es todo el mecanismo.

Los dos sitios donde un intensificador cuesta más caro

El título del trabajo. Un título es la afirmación más expuesta del documento: se lee solo, sin contexto y sin posibilidad de matizarlo después. «El impacto profundamente transformador de la gamificación en el aprendizaje» compromete a demostrar algo profundo y transformador en cuarenta páginas, y ninguna muestra de un TFG llega ahí. Los títulos académicos que funcionan nombran las variables y el contexto, y dejan la magnitud para los resultados.

Los objetivos. Un objetivo con intensificador deja de ser evaluable. «Analizar en profundidad la relación entre X e Y» no permite decidir si se ha cumplido, porque nadie sabe dónde acaba la profundidad; «analizar la relación entre X e Y en una muestra de 120 estudiantes de segundo curso» sí. Y como los objetivos se retoman literalmente en las conclusiones, el adverbio que cuelas al principio te obliga a sostenerlo al final, cuando ya solo tienes los datos que tienes.

Hay una asimetría útil que conviene recordar en los dos casos: nadie ha suspendido nunca por afirmar de menos. Un trabajo que declara un alcance modesto y lo cumple se defiende sin esfuerzo; uno que promete mucho y entrega lo normal pasa toda la sesión justificándose.

Comprobaciones finales

  1. Buscar «muy»: cero apariciones fuera de citas textuales.
  2. Buscar «mente»: solo adverbios que informan o conectan.
  3. Buscar «sin duda», «obviamente», «claramente»: cero apariciones.
  4. Buscar «significativ»: cada aparición tiene un contraste detrás.
  5. Ningún «muy» o «altamente» delante de «significativo».
  6. Cada línea anotada durante la pasada tiene ya su cifra o su cita.
  7. En la discusión hay más frases de dato que de valoración.

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Preguntas frecuentes

¿Está mal usar «muy» alguna vez en un TFG?

No está prohibido, pero casi nunca aporta. En un trabajo de 12.000 palabras, dos o tres apariciones pasan desapercibidas; veinte producen una impresión general de imprecisión. Dentro de una cita textual no se toca jamás.

¿Puedo escribir «significativo» si mi TFG es cualitativo?

Es preferible evitarlo, porque el lector académico lo asocia de inmediato al contraste estadístico. En trabajos cualitativos funcionan mejor «relevante», «recurrente», «destacado» o «presente en la mayoría de las entrevistas».

¿Cuántos adverbios en -mente son demasiados?

No hay una cifra normativa, pero más de uno por párrafo empieza a notarse. Lo determinante no es el número sino el tipo: cinco adverbios informativos no molestan y dos «indudablemente» sí.

¿Y si mi tutor escribe así en sus propios artículos?

Un investigador con trayectoria puede permitirse afirmaciones fuertes porque su autoridad las respalda ante los revisores. En un TFG, esa autoridad todavía no existe y el respaldo tiene que venir de los datos.

¿Eliminar intensificadores no deja el texto demasiado seco?

Lo deja más denso, que es distinto. La energía de un texto académico viene de la precisión de los datos y del orden del razonamiento, no de los adverbios. Un párrafo con cifras concretas se lee con más interés que uno lleno de superlativos.

¿Esto se aplica también al resumen y al abstract?

Con más razón. El resumen es lo primero que se lee y tiene un límite estricto de palabras, así que cada intensificador ocupa espacio que le estás quitando a un resultado. Revísalo el último, cuando el cuerpo ya esté limpio.

¿Qué hago con los intensificadores del marco teórico?

Comprueba de quién es la afirmación. Si es de un autor citado, la fuerza es suya y puede quedarse. Si es tuya sobre la literatura —«es un tema enormemente estudiado»—, sustitúyela por el dato: cuántos trabajos, en qué periodo.

¿Es lo mismo que evitar la primera persona?

No, son cuestiones independientes. Puedes escribir en primera persona y no exagerar nada, o en tercera y exagerarlo todo. El uso de la persona gramatical depende de la norma de tu titulación; los intensificadores sobran en cualquiera de las dos.

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