Muestreo Teórico vs Muestreo Intencional en Investigación Cualitativa (2026)
En la sección de metodología de cualquier TFG o TFM cualitativo, la descripción de la estrategia de muestreo suele ocupar apenas dos párrafos —y en muchos casos esos dos párrafos ocultan una confusión conceptual que el tribunal puede detectar con una sola pregunta: «¿Por qué llama usted muestreo intencional a lo que, en realidad, describe como muestreo teórico?». La distinción entre muestreo teórico y muestreo intencional no es terminológica sino epistemológica, y tiene consecuencias directas sobre la lógica de construcción del corpus, el criterio de cierre de la muestra y la naturaleza de las inferencias que el análisis puede producir.
Este artículo examina ambas estrategias desde sus fundamentos —la teoría fundamentada de Glaser y Strauss (1967) para el muestreo teórico, y la tradición fenomenológica y etnográfica codificada por Patton (1990, 2002) para el muestreo intencional—, establece los criterios de elección entre ellas y aborda la noción de saturación teórica, que con frecuencia se invoca sin comprender su alcance metodológico real.
El muestreo en investigación cualitativa: lógica general
En investigación cuantitativa, el muestreo persigue la representatividad estadística: una muestra aleatoria de tamaño suficiente permite generalizar los hallazgos a la población con un nivel de confianza y un margen de error calculables. Esta lógica es radicalmente distinta en la investigación cualitativa, donde el criterio de selección no es la representatividad estadística sino la riqueza informacional: se buscan casos, escenarios o participantes que ofrezcan la información más densa y significativa respecto al fenómeno de interés.
Ello implica que en investigación cualitativa los criterios de tamaño de muestra son, por definición, distintos a los cuantitativos. No hay un número mínimo de entrevistas universalmente válido: el número adecuado depende de la estrategia de muestreo elegida, del tipo de diseño (etnografía, fenomenología, teoría fundamentada, estudio de caso) y del criterio de cierre que el método prescribe —el más conocido es la saturación teórica, pero no es el único. Para comprender cómo encajan las decisiones de muestreo dentro del capítulo metodológico, la guía sobre metodología del TFG: enfoques, instrumentos y justificación ofrece el marco general imprescindible. Conviene además situar el muestreo intencional dentro de la familia más amplia de estrategias no probabilísticas, como detalla la guía sobre muestreo no probabilístico: tipos, ejemplos y cómo justificarlo.
Muestreo teórico: origen y lógica emergente
El muestreo teórico fue propuesto por Barney Glaser y Anselm Strauss en The Discovery of Grounded Theory (1967) como la estrategia de muestreo inherente al método de la teoría fundamentada (grounded theory). Su definición clásica establece que es el proceso de recolección de datos en el que el analista «conjuntamente selecciona, codifica y analiza sus datos, y decide a continuación qué datos recoger y dónde encontrarlos, para desarrollar su teoría a medida que emerge» (Glaser y Strauss, 1967, p. 45).
Tres características definen el muestreo teórico y lo distinguen de cualquier otra estrategia cualitativa:
- Emergencia: las decisiones sobre qué nuevos casos incluir no se toman antes de comenzar el trabajo de campo, sino durante él, en función de los códigos y categorías conceptuales que van emergiendo del análisis.
- Simultaneidad análisis-recogida: en la teoría fundamentada, la codificación de los primeros datos informa la selección de los siguientes. No existe una fase de recogida de datos separada de una fase de análisis; ambas se solapan y se retroalimentan desde la primera entrevista.
- Orientación teórica: el criterio para seleccionar el siguiente caso es la relevancia que tiene para elaborar, densificar o saturar las categorías emergentes, no la representatividad del tipo de informante en la población.
En la práctica de un TFM con teoría fundamentada, esto significa que, tras analizar las tres primeras entrevistas, el investigador puede decidir entrevistar a continuación a un perfil de informante que hasta ese momento no había previsto —porque las categorías emergentes sugieren que ese perfil aportará variación teórica relevante—. Esta flexibilidad, que parece un defecto de rigor, es en realidad la fortaleza epistemológica del método: el diseño se adapta al fenómeno, no al revés.
Muestreo intencional: tipologías según Patton
El muestreo intencional —también denominado muestreo propositivo (purposive sampling) o deliberado— fue sistematizado por Michael Quinn Patton en Qualitative Evaluation and Research Methods (1990, 2002). A diferencia del muestreo teórico, en el muestreo intencional el investigador define los criterios de selección de los casos antes de iniciar el trabajo de campo, basándose en su conocimiento del fenómeno y en los objetivos del estudio.
Patton identifica más de quince estrategias de muestreo intencional. Las más utilizadas en TFG y TFM son:
- Muestreo de casos típicos (typical case sampling): se seleccionan los casos más representativos del perfil modal del fenómeno, con el fin de ilustrar lo que es «ordinario» o «normal» en ese contexto.
- Muestreo de casos extremos o desviantes (extreme/deviant case sampling): se seleccionan casos inusuales o especialmente exitosos/fracasados para aprender de su especificidad. Es útil cuando se quiere identificar los límites del fenómeno.
- Muestreo de máxima variación (maximum variation sampling): se seleccionan deliberadamente casos muy heterogéneos entre sí para documentar la diversidad del fenómeno y capturar patrones que atraviesan esa variación.
- Muestreo de casos homogéneos (homogeneous sampling): se seleccionan casos similares en características clave para realizar un análisis de grupo focalizado.
- Muestreo en cadena o bola de nieve (snowball/chain sampling): los propios participantes identifican a otros informantes relevantes; especialmente útil cuando la población de interés es difícil de localizar.
- Muestreo por criterio (criterion sampling): se incluyen todos los casos que cumplen un criterio predefinido. Muy utilizado en evaluación de programas y en investigación clínica cualitativa.
El punto clave es que, en todas estas estrategias de Patton, la lógica de selección es deliberada y predefinida: el investigador sabe qué busca antes de salir al campo. La selección no cambia en función de los análisis intermedios, aunque pueden añadirse casos si se detecta que la información es insuficiente —lo que constituye una iteración, no muestreo teórico en sentido estricto.
Tabla comparativa: muestreo teórico vs intencional
| Dimensión | Muestreo teórico | Muestreo intencional (Patton) |
|---|---|---|
| Origen disciplinar | Teoría fundamentada (Glaser y Strauss, 1967) | Pluridisciplinar; codificado por Patton (1990) |
| Momento de la selección | Durante el análisis (emergente) | Antes del trabajo de campo (predefinida) |
| Criterio de selección | Relevancia teórica de las categorías emergentes | Riqueza informacional respecto al fenómeno |
| Tamaño de muestra | Indeterminado a priori; cierre por saturación teórica | Determinado a priori (o rango provisional) |
| Relación análisis-recogida | Simultánea y retroalimentada | Secuencial (primero recogida, luego análisis) |
| Objetivo final | Desarrollo de teoría | Descripción densa, comprensión o evaluación |
| Diseños compatibles | Exclusivamente teoría fundamentada | Fenomenología, etnografía, estudio de caso, IAP |
Saturación teórica: criterio de cierre del muestreo teórico
La saturación teórica es el concepto central para entender el criterio de cierre en el muestreo teórico: se alcanza cuando la incorporación de nuevos casos deja de generar nuevas categorías o de añadir propiedades relevantes a las categorías existentes. En las palabras de Glaser y Strauss, la saturación ocurre cuando «no emerge ningún dato nuevo que amplíe la categoría teórica».
Dos precisiones son metodológicamente importantes. Primera: la saturación teórica es diferente de la saturación temática (o saturación de datos), que consiste simplemente en que los participantes dejan de aportar temas nuevos. La saturación teórica requiere que las categorías conceptuales —no solo los temas descriptivos— estén densificadas y que las relaciones entre categorías estén suficientemente elaboradas. Segunda: la saturación es una argumentación del investigador, no un umbral estadístico. No existe un test que la certifique; el investigador debe justificar analíticamente por qué considera que las categorías están saturadas, habitualmente presentando el número de documentos analizados en la última iteración sin obtener nuevas propiedades. Para profundizar en cómo documentar y reportar este criterio de cierre, resulta útil la guía sobre saturación teórica: qué es, cuándo se alcanza y cómo reportarla.
En TFG y TFM, la saturación teórica rigurosa es difícil de alcanzar dado el tiempo y los recursos disponibles. Una práctica académicamente aceptable es la saturación pragmática: el investigador documenta el proceso iterativo de codificación, señala en qué punto las categorías dejaron de ampliarse de manera significativa, y reconoce explícitamente la limitación temporal como factor de cierre. Esta honestidad metodológica es mejor valorada por los tribunales que la afirmación no justificada de «haber alcanzado la saturación». Cuando el análisis se basa en datos textuales —como entrevistas o documentos—, el método de análisis de contenido de Bardin es frecuentemente complementario: ver la guía sobre las fases del análisis de contenido según Bardin para entender cómo la codificación sistemática encaja con el muestreo teórico iterativo.
La guía sobre muestreo en tesis de Tesisciencia/Metodum ofrece una explicación accesible de los distintos tipos de muestreo y las fórmulas de cálculo de muestra para estudios cuantitativos, que sirve de contraste útil con la lógica cualitativa descrita aquí.
Criterios para elegir entre ambas estrategias
La elección entre muestreo teórico y muestreo intencional debe responder a tres preguntas previas:
- ¿El objetivo es desarrollar teoría o describir/comprender un fenómeno? Si el objetivo es construir una teoría sustantiva o formal desde los datos, el muestreo teórico y la teoría fundamentada son el marco adecuado. Si el objetivo es describir la experiencia vivida, la cultura de un grupo, los mecanismos de un proceso o la eficacia de un programa, el muestreo intencional encaja mejor.
- ¿El diseño permite simultaneidad análisis-recogida? El muestreo teórico requiere comenzar el análisis con los primeros datos para decidir qué recoger a continuación. Si el diseño del TFG no lo permite —por limitaciones temporales o por la naturaleza del acceso al campo—, el muestreo intencional es más factible.
- ¿Cuál es el marco disciplinar del trabajo? La teoría fundamentada tiene tradición en sociología, enfermería y psicología social; la fenomenología y el estudio de caso utilizan habitualmente muestreo intencional. Elegir el muestreo en coherencia con el diseño cualitativo elegido es más importante que la preferencia del investigador.
Cómo justificar la estrategia de muestreo en el TFG
En el capítulo de metodología, la justificación de la estrategia de muestreo debe incluir al menos cuatro elementos: (a) el nombre de la estrategia con la referencia bibliográfica correspondiente (Glaser y Strauss, 1967; Patton, 1990/2002); (b) el criterio sustantivo de inclusión de cada participante o caso (qué característica o experiencia justifica su inclusión); (c) el número de participantes y su justificación (saturación teórica argumentada, tamaño predefinido justificado por la estrategia de Patton); y (d) el procedimiento de acceso al campo y de contacto con los participantes.
Un error frecuente es mezclar ambas estrategias sin reconocerlo: por ejemplo, definir un número de entrevistas a priori (lógica intencional) pero justificarlo invocando la saturación teórica (lógica del muestreo teórico). Esta inconsistencia evidencia confusión conceptual y es fácilmente detectable por un tribunal formado. La guía sobre cómo redactar la metodología de un TFG ofrece modelos de redacción para la sección de participantes que evitan esta mezcla.
Para los aspectos de rigor y credibilidad de la investigación cualitativa —incluyendo la documentación del proceso de muestreo como elemento de transferibilidad—, el recurso de introducción a la metodología de la investigación de Manuel Luis Rodríguez ofrece un marco epistemológico accesible. Para una perspectiva especializada en la legitimidad de la evidencia cualitativa, el análisis de Aula Magna 2.0 sobre investigación cualitativa y credibilidad aborda los criterios de Guba y Lincoln (1989) —credibilidad, transferibilidad, dependencia y confirmabilidad— que constituyen la alternativa cualitativa a los criterios de validez y fiabilidad cuantitativos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas entrevistas son necesarias para alcanzar la saturación teórica?
No existe un número universalmente válido. Estudios metodológicos sobre teoría fundamentada (por ejemplo, Guest, Bunce y Johnson, 2006, en Field Methods) sugieren que la saturación temática puede alcanzarse con entre 12 y 20 entrevistas en muestras relativamente homogéneas, pero esto depende de la heterogeneidad del fenómeno, la profundidad de las entrevistas y la densidad conceptual que el investigador persigue. En TFM con tiempo limitado, entre 10 y 15 entrevistas bien realizadas y analizadas iterativamente son habitualmente suficientes para una saturación pragmática justificable.
¿El muestreo en bola de nieve es muestreo teórico o intencional?
El muestreo en bola de nieve (snowball sampling) es una estrategia de muestreo intencional en la clasificación de Patton: los criterios de inclusión se definen a priori (que el candidato haya sido recomendado por un participante previo y que cumpla los criterios del estudio). No es muestreo teórico, porque la decisión de a quién entrevistar no la toma el investigador en función del análisis emergente, sino el participante previo. El muestreo en bola de nieve es especialmente útil para poblaciones de difícil acceso o estigmatizadas.
¿Puede usarse muestreo intencional en teoría fundamentada?
Estrictamente, la teoría fundamentada clásica (Glaser) exige muestreo teórico. Sin embargo, en la práctica de TFG y TFM, muchos investigadores utilizan un muestreo intencional inicial para las primeras entrevistas y, conforme avanza el análisis, incorporan nuevos perfiles en lógica de muestreo teórico. Esta combinación es aceptable si se documenta explícitamente y se justifica la transición entre ambas lógicas. La versión constructivista de la teoría fundamentada de Charmaz (2014) es más permisiva con esta flexibilidad.
¿Es el muestreo intencional válido para investigaciones con rigor académico?
Sí. La validez en investigación cualitativa no es función del tipo de muestreo sino del grado en que la estrategia de muestreo es coherente con los objetivos del estudio, el diseño metodológico y los criterios de rigor propios del paradigma cualitativo (Guba y Lincoln, 1989). El muestreo intencional bien justificado y documentado es reconocido como riguroso en las principales revistas de investigación cualitativa, incluyendo Qualitative Research, Qualitative Inquiry y Revista Española de Salud Pública.
¿Debo incluir los criterios de inclusión y exclusión en el muestreo intencional como en la revisión sistemática?
Sí, aunque con una diferencia de propósito. En la revisión sistemática, los criterios de inclusión/exclusión sirven para garantizar la comparabilidad y evitar el sesgo de selección en un corpus de estudios. En el muestreo intencional, sirven para explicitar por qué esos casos concretos —y no otros— son los más informativos para el fenómeno de interés. La presentación formal es similar (tabla con criterios), pero la justificación es sustantiva y teórica, no metodológica en el sentido estadístico.

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